El butacón del Garci

El sueño de los espejos rotos

EL BUTACÓN DEL GARCI
José Manuel García-Otero

En estos días que los geranios y otras flores se pavonean al viento con una belleza reventona, el hombre se siente avestruz y a veces juega a hombre. Cosas de la primavera. Ha dejado de llover o eso creemos porque olvidamos el paraguas y nos sentimos valientes, aunque las nubes se abran y nos empapen el pecho. No llegamos a más. Soñamos un día con ser aquello que tanto envidiamos (ricos, guapos y sanos),  pero nunca nos imaginamos ser más generosos.

En el reino de Bertín

EL BUTACÓN DEL GARCI
José Manuel García-Otero

“¿Que qué me parece que la gente quiera pagar menos impuestos? Pues mire, lo ha dicho Bertín [Osborne] y si yo no fuera política haría todo lo que pudiera para pagar los menos impuestos posibles”. Son palabras de Esperanza Aguirre, la presidenta del PP de Madrid, política que lleva cuarenta años ejerciendo y viviendo muy bien a costa del contribuyente.

En el reino de Bertín

EL BUTACÓN DEL GARCI
José Manuel García-Otero

“¿Que qué me parece que la gente quiera pagar menos impuestos? Pues mire, lo ha dicho Bertín [Osborne] y si yo no fuera política haría todo lo que pudiera para pagar los menos impuestos posibles”. Son palabras de Esperanza Aguirre, la presidenta del PP de Madrid, política que lleva cuarenta años ejerciendo y viviendo muy bien a costa del contribuyente.

Manos sucias

EL BUTACÓN DEL GARCI
José Manuel García-Otero

“Me das 300.000 euros o te hundo el negocio”, esa frase la pronunció Luis Pineda, el presidente de Ausbanc a un empresario financiero. O pagas o te hundimos. No es conversación de película. No es el mafioso de la mascota y gabardina que, rodeado de un par de gorilas, entra en una tienda y señala al propietario con un dedo a modo de pistola. Pero se le parece. Él, Luis Pineda, y su amigo de Manos Limpias, Miguel Bernad, ultraderechistas los dos, ya están en la cárcel.

¿Qué le pasa al ciudadano?

EL BUTACÓN DEL GARCI
José Manuel García-Otero

¿Qué le pasa al ciudadano de este país que no encuentra la llave para hacer que cambie su destino? ¿Por qué golpea con su indiferencia las muestras de corrupción que vomitan los políticos, ministros, alcaldes, concejales y todos los que tocan el pelo envenenado del poder? ¿Es la forma que tiene el ciudadano de decir que nada va bien, que esta sociedad enferma respira aire intoxicado y todos caminan sobre las brasas de la mentira sin que nada duela?

Europa es el Edén de los usureros

EL BUTACÓN DEL GARCI
José Manuel García-Otero

El corazón de los gobernantes de Europa está tan podrido que dudo que ya tengan corazón. Los refugiados que tratan de alcanzar un trozo de paz y estabilidad en la vieja Europa se topan con una realidad hostil y miserable, casi tanto como los obuses y balas trazadoras que dejaron en el camino.

El hombre no sabe si tiene corazón o una bomba

EL BUTACÓN DEL GARCI
José Manuel García-Otero

El hombre de estos días ha endurecido el corazón y trata de arrancarse el alma de cuajo. Le sobra el alma y apenas tiene indicios sobre la utilidad del corazón. El hombre de estos días deduce que existe algo en su interior que late y le arrecian las dudas; no sabe si es un reloj o una bomba.

El hombre de estos días mide su valor por encima de su inteligencia. Para este pobre hombre, la inteligencia es una herramienta de supervivencia. Alguien ha dicho que en el mundo de los lobos mueren los corderos.

La libertad no es esto

EL BUTACÓN DEL GARCI
José Manuel García-Otero

La libertad sólo reconoce la frontera del mar y las risas de los niños. La libertad  no tiene rostros ni colores, solo la luz del día y el silencio fresco de la noche. La libertad es una mano abierta, el beso de las olas, el canto que nace del viento y que el viento suelta cada amanecer. La libertad eran los ojos gastados de mi abuela que nunca se cansaron de mirarme y siempre vieron amor más allá de las espinas.

Niño de aquí, niño de allí

EL BUTACÓN DEL GARCI
José Manuel García-Otero

Un niño de aquí sueña con los Reyes Magos, con Papá Noel, con San Nicolás, con la vuelta de un tío lejano que le traerá juguetes, con el regreso de papá después de una intensa jornada de trabajo, porque el niño de aquí sabe que papá, quizás mamá, guarda su beso más tierno, la mejor caricia de ángel, esa sonrisa tan luminosa que mañana, cuando vaya al cole, todavía le durará en sus mofletes. Papá o mamá, le contará un cuento tan real, tan mágico, que quedará sumergido en un sueño tan profundo y dulce como una colchoneta de algodón.

Gaspar Rosety

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José Manuel García-Otero

La primera vez que vi a Gaspar Rosety fue en 1982, en la semifinal mundialista que jugaron Francia-Alemania y que se disputó un mes de julio en Sevilla. Los de Antena-3 no tenían cabina, y estaban al raso en lo más alto del voladizo de preferencia del Ramón Sánchez-Pizjuán.

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