El butacón del Garci

Gandhi y los corazones cobardes

EL BUTACÓN DEL GARCI
José Manuel García-Otero

Decía Gandhi: “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”. Este escuálido y sabio gran corazón derramó estas palabras rodeado de miles de corazones atónitos y esperanzados en la abrasadora explanada de la universidad de Delhi. Lo dijo hace casi setenta años, un año antes de que su mínimo esqueleto fuera agujereado por un fanático.

El 23-F en El Correo aquel año del 81

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José Manuel García-Otero

Ese día había perdido el autobús. No tenía dinero para gasolina y había dejado mi viejo seat 124 de color mostaza en una zona de aparcamiento en la esquina de mi casa. Caminé un largo trecho desde el Polígono San Pablo hasta el periódico, sorteando charcos y encarando de la mejor manera latigazos de frío y humedad. Yo tenía 24 años y estaba en la sección de deportes. Llegué a eso de las tres y pico de la tarde, la redacción aún no había comenzado a hervir.

Montoro y los artistas

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José Manuel García-Otero

No lo digo yo, lo escuché por ahí: “Montoro es un sapo que come elefantes”. Y quien lo dijo lo clavó. Pero no sirve para nada. Vivimos en una sociedad donde reinan las moscas y los leones se esconden detrás de las cortinas. Este es un mundo donde lo absurdo muestra fortaleza y la inteligencia es el arte de vivir en el alambre sin romperte los huesos en la caída.

Los hombres de la vieja Europa

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José Manuel García-Otero

Decía Goethe: “El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen”.  Yo creo que el gran maestro de las letras alemanas lo escribió pensando en mucha gente de nuestros días. La condición humana es una estatua de piedra que el tiempo, como una pertinaz gota de agua, va deteriorando a pasos tan agigantados que, de seguir a este ritmo de corrosión, nuestras almas desprenderán un hedor insoportable.

El 20-D quedó muy lejos

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José Manuel García-Otero

Millones de españoles habían señalado el 20-D como la fecha del punto de arranque para un país mejor. Casi dos meses después, nada queda de aquella luz que vimos encendida. España sigue encajonada en chiqueros, pasan los días y el vértigo se incrementa cuando nos asomamos al abismo que deja la pendiente. Este país se ha quedado sin barreras de sujeción y se enfrenta al riesgo de caer al primer ramalazo de viento.

Carta a un político cualquiera

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José Manuel García-Otero

Querido político: Aquí me tienes, como siempre, esperando. Ya sé que no sabes mi nombre y mi historia te resulta tan indiferente y lejana que un policía en Alaska podría conocer mejor mi historia. Pero soy de aquí, del mismo país que habitas y gobiernas, aunque tú no sepas que respiro.

Desigualdad social

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José Manuel García-Otero

La desigualdad social en España alcanza extremos escandalosos. El informe de Oxfam Intermón vuelve a poner cifras a uno de los problemas económicos y sociales más acuciantes del siglo XXI.

La Cultura

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José Manuel García-Otero

El hombre prefiere alimentar el estómago antes que el alma.  Los poetas, escritores, pintores, escultores, filósofos, que avivaron el espíritu de las personas y afinaron las cuerdas de sus sentimientos, toda esa gente, quizá una mayoría, dejó una huella tan profunda que el tiempo, conserje y guardián de sus obras, abrillanta y da esplendor cada día, todos los años, siglo a siglo.

2016 solo es un año más

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José Manuel García-Otero

En la ciudad de Ramadi (Irak), conquistada hace menos de una semana a las fuerzas del Daesh (Estado Islámico), una bomba destrozó los cuerpos de 16 personas, incluyendo tres niños. En Kabul (Afganistan), un artefacto explosivo escondido dentro de un pomposo florero mató a seis comensales (un francés, un canadiense, un alemán, dos daneses y un húngaro), que celebraban el fin de año en un restaurante francés. El local tenía un nombre idílico: “El jardín”.

No me gusta la Navidad

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José Manuel García-Otero

No me gusta la Navidad. No me gusta la Navidad porque todo se dispara hasta la desmesura: los ricos muestran sin pudor sus riquezas y los pobres, a la luz de los neones, parecen todavía más pobres. La Navidad es una gran mentirosa: muestra la cara oculta del hombre, su vestido sin remiendos, su sonrisa de cristal para la función de noche, esa que los espejos ocultan más allá de los bosques.

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