El plumilla errante

Consulta democrática ante la crisis

EL PLUMILLA ERRANTE
José A. Gaciño

Quizá se les puede acusar de ilusos, por pretender librarse de la austeridad discriminatoria con sólo la fuerza de su respaldo electoral y con razonamientos de racionalidad económica. O de torpes, por no haber tenido más mano izquierda para camelarse a sus acreedores en unas negociaciones a cara de perro y por no haber previsto que, desde el primer momento en que se hicieron cargo de un gobierno en trance de desahucio, los capitales iban a iniciar la huida hacia el primer paraíso fiscal de guardia.

Conversión al reformismo constitucional

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José A. Gaciño

Quizá por empezar a decir algo a propósito del reto independentista en Cataluña –después de haber aguantado acusaciones justificadas de inmovilismo–, quizá por estar a la altura de otras propuestas de las fuerzas emergentes o del partido socialista que trata de renovarse una vez más, quizá respondiendo a posibles demandas ciudadanas detectadas en secretos sondeos (como los que aconsejaron archivar las intenciones de cargarse la ley de plazos sobre el aborto) o quizá como simpl

Conversión al reformismo constitucional

EL PLUMLLA ERRANTE
José A. Gaciño

Quizá por empezar a decir algo a propósito del reto independentista en Cataluña –después de haber aguantado acusaciones justificadas de inmovilismo–, quizá por estar a la altura de otras propuestas de las fuerzas emergentes o del partido socialista que trata de renovarse una vez más, quizá respondiendo a posibles demandas ciudadanas detectadas en secretos sondeos (como los que aconsejaron archivar las intenciones de cargarse la ley de plazos sobre el aborto) o quizá como simpl

Unidos o divididos ante el fracaso

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José A. Gaciño

Primero fue Izquierda Unida quien rechazó la posibilidad de una coalición con el núcleo inicial de Podemos para concurrir a las elecciones al Parlamento Europeo, en mayo del año pasado. Ahora es Podemos quien se niega a formar una candidatura unitaria de izquierdas de cara a las próximas elecciones generales en España, por entender que una coalición de ese tipo estaría condenada a perder.

Tsipras, cómplice de lo inevitable

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José A. Gaciño

Desde que el nuevo gobierno griego empezó su andadura, a finales de enero de este año, empezaron las especulaciones sobre lo que tardaría en estrellarse o en claudicar.

El mito de la Europa negociadora

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José A. Gaciño

Los acreedores no tienen por qué ablandarse, por muy rotunda que haya sido la voluntad de unos ciudadanos machacados (el “no” del 61 por ciento de los votantes en el referéndum de Grecia sobre la negociación con sus acreedores, con un 62 por ciento de participación).

Miseria informativa y redes sociales

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José A. Gaciño

Desde el periodismo de declaraciones al periodismo de tuits, vamos avanzando entre la miseria informativa, conducidos o manipulados desde gabinetes de prensa o por los community manager (versión digital de los anteriores y en un escalón más bajo de la precariedad laboral: trabajan a destajo, algunos incluso revolviendo en los cubos de la basura virtual a la busca de la perla infamante que hunda a la competencia).

Saltar o cumplir la voluntad democrática

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José A. Gaciño

Cuando el presidente del gobierno español, hace unos días en el parlamento, acusaba a los socialistas de haber dado el poder a grupos extremistas “saltándose la voluntad democrática de los españoles que en las grandes ciudades votaron al PP”, estaba haciendo una propuesta implícita de reforma constitucional. O pronunciándose en contra de lo que dice la Constitución en cuanto a la configuración de los ayuntamientos.

Límites económicos a la libertad política

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José A. Gaciño

Cuando España firmó su adhesión a la entonces Comunidad Económica Europea, el proceso hacia una Europa unida se contemplaba, sobre todo desde países que tenían una prolongada dictadura en su pasado inmediato –España y Portugal, sin ir más lejos–, como el mejor horizonte para completar sus espacios de libertad. Ahora, treinta años después, la sensación es que la Unión Europea está poniendo límites a la libertad.

Lento proceso de desgaste bipartidista

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José A. Gaciño

Algunos querían que las elecciones municipales y parcialmente autonómicas de este pasado 24 de mayo en España hubiesen sido como aquellas del 12 de abril de 1931, que desembocaron dos días después en la proclamación de la Segunda República. No se ha llegado a tanto, ni mucho menos, pero esperemos que no desemboquen en bloqueos y frustraciones, como el bloqueo y la frustración que se vive en Andalucía después de las temerarias elecciones autonómicas adelantadas.

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