¿Qué se proponen?

RESENEKA
Alberto Vila

Suele recomendarse a los que desean hacerse entender que se esfuercen por simplificar contextos complejos. El desafío reside en que, para lograrlo, se tiene que elegir satisfactoriamente la figura que permitirá que la comprensión sea posible.

De aquí, en el esfuerzo por comprender la situación y actitudes de los diversos actores en este proceso de formación de gobierno, me vino a la mente un modo a través de la denominada “Analogía del Gato Negro”, que dice:

La Filosofía es como estar en un cuarto oscuro buscando un gato negro. La Metafísica es como estar en un cuarto oscuro buscando un gato negro que no está ahí. La Teología es como estar en un cuarto oscuro buscando un gato negro que no está ahí, y además gritar: ¡lo encontré!”, para convencer a los demás. La Ciencia, por último, es encender la luz para ver qué demonios hay en el cuarto”.

Pues bien, en relación a lo que estamos observando del comportamiento de las fuerzas políticas presentes en la vida parlamentaria de España, algunos se rinden a la Filosofía, como Unidad Popular. Alberto Garzón sigue siendo una cabeza pensante que se ha equivocado de siglo. Comparto sus intenciones, pero no le veo posibilidades algunas en este escenario de tensiones diversas, tanto internas como externas.

Otros se sienten cómodos en la Metafísica, como el PSOE, en su acercamiento a Ciudadanos. El documento de las doscientas medidas será objeto de estudio por las escuelas de politología más prestigiosas del futuro. O las de la “tercera vía socialdemócrata”, recordemos a uno de sus creadores: Tony Blair. El esfuerzo que supondrá explicarle que está el gato negro en el acuerdo firmado, a las personas tradicionalmente votantes del socialismo. El proceso que vendrá me ha puesto en alerta. Estaré curioso de apreciar cómo se puede lograr todo eso, desde la necesidad de recortar entre 15 y 20.000 millones de euros para resolver el desfase de la incompetente gestión del equipo de Rajoy. Sin recortar, para evitar el castigo a la mayoría de españoles, todos los privilegios a las minorías, que defiende mantener sin rubores la lideresa Susana Díaz. La eliminación de las queridas Diputaciones, por ejemplo.

Mientras los de Rivera se han decantado por enarbolar argumentos propios de la Metafísica, al menos en aquello de “reformistas” y del “cambio”. A medida que pasan los días, encuentran dificultades para explicar, sin producir alarma social, del procedimiento para concretar sus medidas. Son adalides, desde sus escenarios amigos, como la Fundación FAES, de profundizar el modelo de la reforma laboral y el productivo de precarización del empleo. Un eufemismo que representa radicalizar el neoliberalismo, Garicano mediante.

En cuando a Podemos, su zona de confort es la Ciencia; trata de encender la luz para ver si hay o no gato negro en el cuarto. Pero que atiendan a sus bases, que no disponen de demasiado margen para distracciones en cuestiones menores. Ya han recibido avisos de que enciendan las luces de cuarto. De no ser así, se extinguirán en breve.

En cuanto al Partido Popular, con su estilo de creerse por encima de la ciudadanía y del control del parlamento, sigue posicionado en la Teología: ve gatos negros donde solamente hay sombras. Para conseguir su propósito sigue apelando a la estructura de medios que lo atienden. A su través, pone frente a la Opinión Pública todos los mensajes del relato de la Opinión Publicada. Desea ser fiel a los consejos de sus gabinetes más íntimos: repite que algo quedará. Luego llega Bruselas, claro, y suele pinchar los resultados logrados entre la buena gente. Nunca se ha cumplido el déficit luego del rescate financiero a la banca.

No menciono al grupo de los nacionalistas: creo que se encuentra cada uno por áreas epistemológicas diferentes, aunque con un propósito común: el gato negro de su independencia o autodeterminación.

En suma, ya lo decía Lloyd George: “No se puede cruzar un precipicio en dos saltos”.

En España, en esto de la investidura, ya hemos dado uno.

 

@Reseneka

España

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