Ángel Ojeda, ex consejero sí, pero ¿socialista?

El Sismógrafo
Pepe Fernández

A finales del pasado mes de julio, el PP andaluz, a través de su parlamentario por Cádiz Rafael Ruiz Canto, solicitó que se creara una comisión de investigación sobre el "chiringuito" (Sic) del exconsejero socialista Ángel Ojeda Avilés. La derecha política andaluza, instalada siempre en la petición de comisiones de investigación cuando el escándalo afecta al vecino de enfrente, nunca las acepta cuando la pringue aparece en sus cocinas. (Léase por ejemplo el caso de presunta financiación irregular del PP a través de la constructora Hispano Almería, ya judicializado). A eso se le llama no predicar con el ejemplo.

Pero esta petición pública del diputado gaditano llegaba solo una semana antes de que miembros de la Policía Nacional (la UDEF en concreto), por orden judicial, pusiesen en marcha la "Operación Oscar" en la que se detuvo a nueve personas, entre ellas a Ángel Ojeda Avilés, ex consejero de Hacienda de la Junta, hace 27 años, con Rodríguez de la Borbolla.

Desde entonces, en casi todas las crónicas informativas emanadas tras la operación judicial que vino a truncar el plácido verano de Sanlúcar de Barrameda, se empezó a hablar  del "exconsejero socialista", "exdirigente socialista", "el exalto cargo socialista" o del "segundo exconsejero socialista imputado por los cursos de Formación en Andalucía".

Que el PSOE que hoy dirige Susana Díaz es el responsable político directo de las grandes tramas de corrupción que la Justicia investiga hoy en Andalucía es una evidencia que nadie puede poner en duda. Como tampoco nadie pone en cuestión que los socialistas andaluces, que llevan gobernando la comunidad autónoma desde el año 1982, han sido incapaces de asumir responsabilidades políticas, tal y como oportunamente criticó el candidato de Izquierda Socialista, José A. Pérez Tapia en la reciente campaña de primarias. Más bien todo lo contrario. Cuando el caso de los Eres llevaba meses instruyéndose, incluso cuando ya el nombre de José Antonio Viera había salido en los papeles de la jueza Alaya en la trama de la Sierra Norte, el PSOE de Sevilla, donde mandaba entonces Susana Díaz, tragó con la imposición de colocarle nuevamente en la lista al Congreso con el único objetivo de lograr un salvavidas político y jurídico en forma de aforamiento ante el Supremo. Y ahí sigue.

 El PP busca un "pujolet" andaluz

 El PP, desde hace tres años largos, ha basado su estrategia en Andalucía en aferrarse a los sumarios por corrupción, creyendo que eso le iba a reportar grandes réditos electorales. Olvidan los populares que la corrupción en Andalucía de la mano del PSOE es una práctica sistémica y, fundamentalmente, clientelar. Aquí no se ha descubierto - todavía-  a ningún dirigente político del PSOE enriquecido en patrimonio y con cuentas en paraísos fiscales.

Quizás el caso de Ángel Ojeda sea el primero que pueda catalogarse en esa modalidad de enriquecimiento personal ya que, a priori, parece que todo el dinero público acumulado en estos años por Ojeda ha ido a parar a sus cuentas personales, acumulando un gran patrimonio familiar, ligeramente parecido al del clan Pujol. De ahí, cabe interpretar, la celeridad con la que desde la oposición al PSOE se han echado en tromba sobre el caso. Por fin, creen, "un socialista", un "pujolet" que se ha enriquecido personalmente y parece que considerablemente con el dinero de la Junta. Les ha dado igual que Ojeda fuese "consejero socialista" hace más de un cuarto de siglo.

Si hubiesen reparado en la historia del presunto delincuente que la Justicia investiga, o más fácil, si hubiesen consultado a Javier Arenas quien era el tal Ángel Ojeda, quizás habrían medido su fuerte ofensiva política.

Efectivamente, Ojeda fue nombrado consejero de Hacienda y Planificación por Pepe Rodríguez de la Borbolla en su último gobierno - 1986-1990- cuando Alfonso Guerra ya le había puesto la proa al dirigente andaluz que quería ser autónomo y autonomista, descabalgado finalmente en 1990 cuando aterrizó como "candidato a palos" Manuel Chaves. Siempre presumió Ojeda de rodearse de un equipo de "independientes" en la consejería como  Miguel Fernández Quiñones, Francisco Montes, Milagros Carrero, Eduardo Campos, Antonio González o el actual presidente de Unicaja Banco Braulio Medel Cámara.

Durante ese último gobierno de Borbolla el gran escándalo de corrupción fue el denominado "Caso del Edificio Presidente" que mereció la primera Comisión de Investigación en la historia del Parlamento Andaluz.  Javier Arenas (PP) y Felipe Alcaraz (IUCA) fueron los dos látigos del borbollismo en este asunto del que nunca se supo ¿cuánto?, ¿cómo? y ¿a qué bolsillos?. Ojeda era el consejero de Hacienda y oficialmente de él dependía administrativamente la operación. Como coprotagonista invitado estuvo el empresario y promotor granadino Nicolás Osuna García que, después de aquella operación ¿fallida?, empezó a subir como la espuma por toda la región, convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas del boom inmobiliario del ladrillo en Andalucía, posiblemente el primero de todos.

El escándalo del edificio Presidente, o el "Caso Costa Doñana", eclipsaron otros conatos de asuntos poco claros en el consejo de gobierno de Borbolla. Por ejemplo algunos relacionados con el joven fichaje Ojeda, con el que Borbolla había compartido años antes militancia en el PSP de Tierno Galván. (Cuando el viejo profesor viajaba a Sevilla se hospedaba en el barrio de Heliópolis, en la casa particular de Ojeda).

 Rumores sobre Siemens y las ITVs...

 Fueron muchos los rumores sobre el proceso de la primera informatización de la Junta, millonaria operación dependiente de Ojeda Avilés. Al final fue la empresa Siemens la que ganó la partida, generando malestar entre los competidores que lanzaron, sotto voce, infinidad de rumores y maledicencias- nunca con pruebas- algunas de las cuales hablaban ya entonces de paraísos fiscales, pasando por Kuala Lumpur. Aquello ni se confirmó nunca, ni tampoco se investigó. Como tampoco se hizo lo propio con otro asunto polémico,  en manos de Ojeda,  la adjudicación del concurso para las primeras ITVs de Andalucía. También se rumoreó que el entonces consejero habría beneficiado supuestamente a unos empresarios amigos - muy amigos- con las estaciones de las localidades sevillanas de Gelves y La Rinconada entre otras. Pero todo quedó nuevamente en las habituales maledicencias, chismorreos de barra de bar, que tampoco se investigaron ni nunca se confirmaron.

Ojeda Avilés había llegado al gobierno andaluz procedente del primer equipo de la Expo 92 donde recaló en 1985. El entonces Comisario General de Expo, nombrado por Felipe González en contra de la opinión de los socialistas sevillanos, el catedrático Manuel Olivencia Ruiz (años más tarde suegro de Javier Arenas), nombró al joven ex gerente del Insalud, como Director Económico Financiero de su equipo para la preparación de la muestra universal. La dimisión de Olivencia como Comisario, enfrentado al PSOE sevillano y andaluz, provocó que aquel primer equipo no inaugurase la Expo el 20 de abril del 92. Ojeda Avilés,  solo permaneció dos años junto a Olivencia, para pasar posteriormente al gobierno andaluz de Borbolla. En ambos destinos logró trabar una gran amistad con la estrella económica del momento, Mario Conde, que  en 1990 le nombra responsable de Banestur, uno de los cargos más relevantes entonces del Grupo Banesto.

Como se puede apreciar la vida profesional de Ojeda ha estado jalonada por grandes destinos profesionales. Desde la gerencia del INSALUD (antiguo INP) en 1982 con Ernest Lluch como ministro, hasta la creación de infinidad de empresas y variadas asociaciones en los últimos años. Listo y muy habilidoso para los negocios, invirtió seis millones de pesetas en una conocida productora de TV sevillana. Poco tiempo después, tras una más que discutible y escasamente ética jugada interna contra el accionista mayoritario, Ojeda la abandonó logrando una importante plusvalía sobre su inversión inicial: unos ochenta millones de las antiguas pesetas.

Los cursos de Formación, donde se acabó instalando en los últimos años, iba a suponer su estación final en el mundo de los negocios, el que más problemas iba a acarrearle tal y como se está comprobando ahora a raíz de las operaciones Edu y su derivada gaditana Oscar.

En resumidas cuentas: Ángel Ojeda nunca fue un político al uso, aunque tuviese carné del PSOE. Más bien un tecnócrata al servicio de políticas tanto de izquierdas como de derechas. Nunca se le ha conocido actividad orgánica partidista y, desde luego, nunca gozó del afecto de los cuadros y compañeros socialistas sevillanos o andaluces. Su mundo de amigos y diversión han sido la feria o anuales peregrinaciones al Rocío o al Camino de Santiago que ha realizado varias veces, a pie y a caballo. Tipo simpático y encantador, siempre fue considerado por su círculo de amigos como un gran triunfador en el mundo de los negocios. Su paso por la política fue, simplemente, un accidente que le acabó favoreciendo.

Por tanto, vender hoy a Ojeda como "ex alto cargo socialista" o "ex dirigente socialista" es un recurso apresurado que puede demostrar dos cosas: el desconocimiento de la historia reciente de la política andaluza., o bien  un deseo manifiesto de echarle al PSOE más mugre corrupta en su mochila de la que, en justicia, le pertenece. Otra cosa bien distinta será determinar con qué colaboraciones o complicidades directas ha contado en estos años dentro de la administración autonómica para obtener una gran millonada para sus empresas de formación. Pero ese capitulo lo conocerá la opinión pública muy pronto, en cuanto se empiecen a filtrar datos del sumario en el que se halla incurso. Lo más probable es que nos llevemos grandes sorpresas en este capítulo.

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