Del Bosque: fin de ciclo

LAS COSAS COMO SON
Agustín Castellote

¿En qué momento de esta bonita historia España perdió su fútbol? Esa es la pregunta que nos hacemos, minutos después de que Italia haya puesto punto final a las ilusiones de la selección española en la Eurocopa de Francia. 

¿Dónde se produjo la desconexión?¿Cuál fue el motivo?¿Qué ocurrió entre el 1 de julio de 2012 en el estadio Olímpico de Kiev, cuando la selección goleaba 4-0 a Italia, en un partido memorable que maravilló al mundo entero y que situaba a España como el espejo del fútbol moderno en el que todos querían mirarse y el 27 de junio de 2016, cuando la misma Italia, derrotada y humillada entonces, nos apeaba de la competición prematuramente, poniendo de manifiesto las carencias y debilidades del equipo. 

No se trata de cargar las tintas en caliente contra aquellos que hace muy poco nos hicieron vibrar como nunca, de convertir en villanos a los que han sido nuestros héroes, pero sí se hace necesario una profunda reflexión para descubrir ¿Dónde estamos ?¿Quiénes somos?  Y ¿Qué soluciones tenemos?

Hace tiempo escribí un artículo en esta misma ventana que llevaba por título  "La selección, en el salón de los pasos perdidos".  Era una especie de premonición, en la que hablaba de una selección española de fútbol hechizada, caminando sin ir a ninguna parte, prisionera de recuerdos y añoranzas, esperando poder escapar del salón de los pasos perdidos, para reiniciar su angosto camino. Una selección atrapada por las urgencias, por las dudas y por un cúmulo de elementos negativos que, como los viejos fantasmas, te persiguen, te acosan y, si no eres capaz de controlarlo, acaban destruyéndote. 

Es un laberinto lleno de ruidos y sobresaltos, es un campo de minas donde amigos y enemigos se confunden en función del último partido y donde perdemos demasiada energía en no querer reconocer la evidencia y al final es la evidencia la que nos arrastra al vacío. 

Esto ya no se parece en nada a lo que tuvimos y me temo que lo que tuvimos ya no volverá. 

Creo, con todo el respeto del mundo y el agradecimiento a su trabajo, a su esfuerzo y a lo mucho que nos ha dado, que la época de Vicente del Bosque al frente de la selección ha concluido. Porque el desgaste de las personas, acaba por desgastar los proyectos, porque hay un agotamiento claro de un ciclo que nos coloca en una encrucijada de la que es necesario escapar y porque la selección española lleva tiempo envuelta en un ambiente catastrofista que convierte cada torneo, cada partido y cada situación, en un demonio que no para de comparar, de equiparar y contrastar un pasado de gloria, con un presente aún por descifrar. 

La selección lleva tiempo dando síntomas de una mala salud de hierro, de ser un equipo camaleónico que danzaba a los dos lados de la fuerza, entre las secuelas del ayer y las reticencias del mañana. En esa zona oscura, abriendo puertas a ninguna parte, acostumbrándose a llenarlo todo de gloria o de sangre, en función del último resultado. 

Este es un buen momento para poner un punto y seguido, para iniciar un ciclo nuevo, con renovadas ilusiones, y conseguir dar un giro de 360 grados que nos devuelva al mismo sitio. 

 

@AgCastellote

España

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