El ciclismo ya no es lo que era

LAS COSAS COMO SON
Agustín Castellote

        “Cuando corría yo sabía mi estado físico, 

               cómo me encontraba. Entonces veía la cara 

               de mis rivales, cómo iban, si podían estar bien 

               o mal. Ningún director me tenía que decir cómo 

               estaban los que iban a mi lado. ¡¡ Yo les veía !!

               ¿ Qué tenía que hacer, pedir permiso para 

               atacar  ? Sabía cómo atacarles y ellos a mí. La 

               iniciativa la tomaba yo”. 

 

Esta es parte de la entrevista que leía hace unos días a Claudio Chiappucci. Chiappucci fue un ciclista italiano al que apodaban el diablo. Nunca ganó una gran carrera por etapas y nunca logró inscribir su nombre en el palmarés de un Tour, Giro o Vuelta, más allá de algunas victorias parciales de etapa; Coincidir en el tiempo con Lemond, quien le ganó un Tour en la última contra reloj de la carrera, o Indurain que le relegó al segundo puesto en Giro y Tour, le impidieron lograr la gloria que quizá merecía; pero lo que nadie le podrá negar al diablo era su capacidad para hacer del ciclismo un auténtico espectáculo; sus gestas míticas con continuos ataques, tanto en montaña como en el llano, le llevaron, como a tantos otros, a convertirse en símbolos del esfuerzo, de la lucha y la superación y sobre todo a tener la sensación que se puede no ganar pero nunca quedarse con la duda de no haberlo intentado. 

Ahora que estamos en los últimos compases de una nueva edición del Tour de Francia, a la espera que llegue el día en el que alguien ataque al líder y pruebe la realidad de sus fuerzas, uno no puede sino mirar atrás y pensar ¡¡ Cómo echamos de menos el ciclismo de antes !!  Cómo nos acordamos de aquel ciclismo con ataques de arrojo,de inspiración, sobrevenidos al impulso del corazón y al genio, la garra y el instinto del ciclista. 

Hoy todo está medido, todo bajo control, los umbrales, los vatios, las pedaladas, los esfuerzos; todo bajo la voz de la conciencia que es ese pinganillo introducido en la oreja del ciclista, que les ordena, les dirige y les aconseja, hasta completar un proceso idiotizador incapaz de encontrar alternativas a estrategias agotadas. 

Ciclistas por control remoto, incapaces de tomar decisiones por sí mismos y convertidos en autómatas que sólo reaccionan ante la voz de ultratumba que les zumba en el oído. Una circunstancia grotesca para un deporte necesitado de versos libres que rompan la monotonía, el conformismo y todas esas ataduras que invitan a pensar que estamos ante un guión ya escrito y que poco a poco, kilómetro a kilómetro, van matando el espectáculo. 

Las fuerzas están muy igualadas, argumentan como excusa, frente a un ciclismo fallido, al que hay que valorar, más por lo que pretende que por lo que hace. 

Supongo que un día de estos, alguien, tras la orden pertinente efectuada desde un coche, un coche con calefacción y aire acondicionado, donde no se dan pedales; sin riesgo a las curvas, ni a las caídas, sin saber cómo están las piernas, ni ver la cara al rival, dirá ¡¡Ahora !! y llegará el ataque, y probarán al líder y será el todo o nada, en un día, en un momento, en una sola ocasión; maldiciendo quizá la oportunidad de los otros 20 días, donde tuvieron que guardar, esperar, medir y pensar, mientras otros controlaban la carrera a la espera de que pasara algo y al final lo único que pasaba era la propia carrera. 

En ciclismo no hay goles, ni marcas, ni records, ni canastas, Sólo Hechos; y los hechos dicen que todo está demasiado controlado, supervisado y estudiado. Que falta ese instinto de Bahamontes, Chiappucci, Tarangu, que mire a los ojos al líder, mientras piensa, te vas a enterar. 

El ciclismo ya no es lo que era, nos faltan valientes y nos sobran excusas, echamos de menos a Lasas que antes de cada carrera y frente a la lluvia y los puertos que les esperan, se acerque a Ocaña y le susurre al oído "  La que te espera".  Y luego pasará lo que tenga que pasar, pero en la certeza que, a veces es más importante no ganar por intentarlo que perder esperando.

 

@AgCastellote 

España

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