El Rey y la partida de ajedrez que se repite

BRUTO PERO NOBLE (SUTILEZAS DESNUDAS)
Agustín Madariaga

 

En los años en que jugaba al ajedrez todo lo bien que mi limitado talento me permitía, estudiaba cientos de partidas de los grandes jugadores. El objetivo era saber qué hacer en las posiciones más comunes y no repetir errores.

El FMI tiene a sus economistas tan ocupados en recrear sus teorías para que la realidad se ajuste a ellas -ya que la realidad se empeña en no hacerles ni caso a las teorías- que no estudian el pasado. Así ocurre que los poderosos de la troika y sus acólitos en la política se sorprenden cuando ven partidas que ya se han jugado en otros tableros.

El Rey, que por tradición familiar conoce bien la partida que juega, ha decidido rendirse para que su hijo pueda jugar otra partida. Quizá consiga mejor posición. Pero el FMI, no. Insiste en ajustes y pagos de deudas, en hurtar el dinero a la gente corriente y con ello su bienestar y lo que es peor su futuro o su esperanza.

Debería estudiar viejas partidas. En 1990 un embajador muy avispado, Brady, creó un plan de ajuste para las economías sudamericanas, que debían mucho dinero al  tesoro de Estados Unidos. Se trataba en esencia de quitar el dinero de la economía para dárselo a los acreedores. Ocurre que sin dinero no se produce y sin producir no se pueden pagar las deudas.

Se sorprenden ahora del éxito de Syriza o de Podemos, de eso que llaman “populismo de extrema izquierda”. Les voy a dar la lista de los países del plan Brady: México, Venezuela, Ecuador, Argentina, Brasil.

El PRI perdió el poder tras décadas, el presidente argentino tuvo que escapar del país y llegaron los Kirchner, en Venezuela se instaló Chávez y en Ecuador, Correa. Los votantes “de orden” se hicieron “populistas de extrema izquierda”.  Es lo que tiene quedarse sin nada, que le preocupa a uno muy poco que los que tienen el poder económico salgan corriendo. Ya no tienen nada que perder. Lección que no aprendieron viendo viejas partidas.

Tampoco nosotros: en Brasil se acomodaron y los votantes y la base social está ahora exaltada ante tanta corrupción y despilfarro. En Argentina y Venezuela el grifo se queda sin agua y las revueltas están a la vuelta de la esquina o directamente en las calles.

Como nadie mira las viejas partidas, comenzaron a hacer la misma operación con la deuda en Grecia. El PASOK, el partido socialdemócrata, es ahora una formación testimonial tras perder el Gobierno. La fuerza más votada es Syriza. Rubalcaba ha dejado a su partido en una situación algo mejor que Papandreu pero con el mismo problema. Fue instrumento de esas políticas, dio la espalda a su electorado y los votantes le han abandonado y no volverán tan fácilmente.

Los nuevos movimientos sociales se diferencian de los de los tres primeros cuartos del siglo XX en que no son compatibles con el sistema. El sistema ha dañado la vida de las personas normales y corrientes, de la gran mayoría. Así que la gran mayoría tiene un enfado considerable con el sistema y le lanza avisos. Si no hace caso, se encontrará con más sorpresas. Los resultados electorales de Europa no son más que la plasmación de esta realidad: votan contra Bruselas, contra la troika, contra la casta, el nombre da igual, es contra el poder establecido que les hurta el bienestar y el futuro. Ya pasó en Venezuela, Argentina, Brasil y Ecuador. Ya está pasando en Grecia. Pero no aprenden, no estudian las viejas partidas.

El Rey, sin embargo –me perdonen el chiste fácil-, de ajedrez sí sabe. Recuerda viejas partidas y decide que lo mejor es abandonar. La Corona sufre una erosión sin paliativos. Pero habrá que ver si en la nueva partida, el heredero sabe jugar bien la apertura.

Tanto los líderes políticos como el Rey buscan con el cambio de protagonistas aplacar a los ciudadanos y su descontento, mostrar una cara más amable y sin las muescas de los errores de bulto cometidos.  Pero esto no es nada personal. Son sólo negocios. Si los ciudadanos tienen futuro no cuestionan el futuro de nadie. Pero esta partida ya se jugó hace 75 años. Pero claro, los poderosos no leen las viejas partidas.

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