El torneo de las mil caras

LAS COSAS COMO SON
Agustín Castellote

Como cada cuatro años la Eurocopa de fútbol echa a andar. Una amalgama de países y estilos; en ocasiones brillante, a veces caótico, un auténtico baturrillo donde se entremezclan la fiesta, el juego y la tradición, mientras las distintas selecciones examinan su potencial, como si algo tuviera que ver el fútbol que se juega en cada país, con el verdadero potencial de su selección. 

Un torneo que se deja arrastrar, como suele ocurrir en las grandes competiciones, por el peso de la historia y que adjudica protagonismos a quien la realidad sólo otorga papeles secundarios. Un campeonato que premia los resultados y no los esfuerzos y que carece de un claro favorito porque hasta aquellos que deberían serlo, acuden a la cita tocados por excesivas grietas que evidencian un desgaste. 

Francia, como país anfitrión, parece situarse en la pole position de los grandes candidatos al título, pero las lesiones, la presión, los conflictos internos y el excesivo ruido que acompaña a los de Deschamps, pone en solfa la tremenda ilusión por iniciar un nuevo ciclo triunfal que se asemeje a la década de los 90. 

Con Francia, Alemania sería la otra gran favorita en la línea de salida; un equipo muy maduro, con experiencia, con una filosofía nacida en la idea que llevó al éxito a España y que los alemanes han conseguido asumir, hasta lograr hacer que la copia supere al original. Pero es un equipo demasiado permeable en defensa, con excesivo toque intrascendente, que le lleva a masticar tanto los partidos que, a veces, le hace bola. 

 

España podría situarse aquí, en tercera posición de favoritos, muy cerca de la cabeza, pero no excesivamente lejos de la cola; el equipo llega con tanta ilusión como dudas, y eso es precisamente lo que nos hace vulnerables;la sensación de que ya no se controlan los partidos, aunque se tenga la posesión y un aparente dominio de la pelota. Como decíamos la pasada semana, la selección española ha iniciado un viaje de regreso al punto de partida, buscando un nuevo camino que nos permita llegar, otra vez, a la cima. Y a partir de España, el abanico es tan amplio que cualquiera, en una buena racha, podría llamar a la puerta del éxito. Inglaterra, con la fidelidad a un estilo, a una manera de entender el fútbol,que quizá les ha impedido progresar adecuadamente. Italia en su papel, no están pero siempre aparecen, Bélgica es otra vez el gran tapado, tiene el sabor a lo nuevo, a sangre fresca,los "diablos rojos " han tenido que empezar de cero hasta encontrar nuevos jugadores que otorguen un estilo diferente. Y Portugal y Suecia, selecciones que ven la posibilidad de acercarse al selecto club de los elegidos en una Eurocopa donde la pelota ve seriamente amenazada su protagonismo entre medidas de seguridad, amenazas terroristas, huelgas y revueltas internas. Un entorno convulso donde se mira más para afuera que para adentro y en el que el fútbol, una vez más, mide su relevancia social y su capacidad de ilusionarnos pese a la sombra del huracán. 

@AgCastellote

España

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