España es tan guapa como humilde

ESPAÑA CAE 1 A 2 FRENTE A CROACIA
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Croacia bajó de la nube a una selección nacional ensalzada por las sensaciones transmitidas en los primeros partidos, dándole de bruces contra la realidad que presenta la competitividad de un equipo serio. Asimismo, Perisic caricaturizó a una defensa oxidada, empujando a España hacia el sendero más complicado para revalidar la Eurocopa.

El encuentro se presentaba por el circo mediático patrio como un mero trámite para encabezar el grupo y enfrentar un rival asequible en octavos de final. Sin embargo, Del Bosque repitió alineación titular, en un intento de insuflarle tensión a unos jugadores confiados con las bajas de Modric y Mandzukic.

La abulia del combinado nacional atacaba de manera transversal al equipo en todas sus líneas, desde un histérico De Gea hasta un Morata hiperactivo, pasando por un Iniesta apagado y la versión descafeinada de Sergio Ramos y Piqué, así como los desaparecidos y desafortunados Jordi Alba y Juanfran.

De este modo, el extraño trastorno psicopatológico de una selección que alterna a Doctor Jekyll y Mr. Hyde, donde Morata es capaz de acompañar la jugada para rematar un gol de Cesc, y perder la concentración y -por ende- el control de un balón solo frente a Subasic; o la inenarrable capacidad de Ramos para acariciar la gloria en saques de esquina y mancillarla desde el punto de penalti.

Ni siquiera la elaborada jugada del gol del delantero recién recomprado por el Real Madrid espoleó al combinado nacional, que comenzó tan agrandado desde la previa que terminó acusando el exceso de confianza ante una Croacia tenaz, que demostró ser la selección más competitiva del campeonato, siendo capaz de doblegar a la favorita sin lamentar la baja de sus jugadores más importantes.

En ningún momento, el equipo dispuesto por Del Bosque pareció dominar a su rival, superiores táctica y físicamente. Mientras Rog secaba a Iniesta con la ayuda de Badelj y un superlativo Srna, Rakitic flotaba entre Busquets y los centrales españoles, aprovechando la movilidad de Kalinic y Perisic. 

Así fue que España volvió a incurrir en su error común: la desidia de sentirse campeón que ya le expulsó de un Mundial que parecía haber ganado antes de pisar Brasil. Así, de nuevo una cura de humildad para una selección obnubilada por su propio recuerdo, olvidando que nada le eclipsa más encanto que mostrarse encantada de haberse conocido.

@adricortesp

Comentarios

Hace falta resucitar a D.Luis Aragonés para que estos guripas se pongan las pilas. Sobra graffiti.

Nada se debe dar por ganado sin haberlo jugado.

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