Este equipo es un tesoro

LAS COSAS COMO SON
Agustín Castellote

Esta frase (“Este equipo es un tesoro”) la pronunció el Rey Felipe VI, tras ganar España la final del mundial de fútbol en el Soccer City de Johannesburgo con aquel gol de Iniesta, frente a Holanda. ¿Quién le iba a decir al entonces Príncipe, que en estos 6 años iban a cambiar tanto las cosas, para él y para aquella selección de ensueño. 

Con motivo del inicio de la Europa de Francia llevo días leyendo artículos y crónicas, en un ejercicio que les recomiendo, de los días previos a la disputa del mundial de Sudáfrica; intento comparar decorados, opiniones, estados de ánimo y es curioso porque existe un paralelismo, casi esotérico, en las circunstancias que rodean la manera de enfrentar los torneos. Es en ese escenario de las mil caras, donde se acostumbra a llenarlo todo de gloria o de sangre, en el que todo se pone en cuestión, porque todo se resume a la crónica de un instante, donde te das cuenta del auténtico valor de la crítica, de los debates a los que nos abrazamos. No sé si lo han leído, yo se lo recomiendo, el libro de Cristina Rousell “El pais donde duermen las sombras”, un relato que refleja historias de pérdidas, personajes que inician un viaje para regresar al punto de partida, iguales pero diferentes, en la idea de que toda pérdida nos transforma, nos abre los ojos y provoca en nosotros un aluvión de sensaciones. 

Con motivo de la Eurocopa de Francia que está a punto de comenzar, la selección española de fútbol ha iniciado un viaje de regreso al punto de partida; de la gloria de Sudáfrica pasando por el fracaso de Brasil en apenas seis años, aunque en fútbol sea mucho tiempo, casi el infinito. Como suele ocurrir, como sucedió en los días previos a la cita del 2010, todo pasa en medio de una tormenta de críticas y debates, en la vieja teoría de que no existe oficio más universal que el de seleccionador de fútbol; la selección alcanza el nuevo reto prisionera de un giro ortodoxo que se produjo tras la marcha de jugadores irrepetibles y con el inexorable paso del tiempo. Seguimos anclados en la idea de que volverá a ser como antes y eso es imposible; se podrá ser mejor o peor, pero nunca como antes; perdemos demasiada energía en no querer reconocer la evidencia y eso es precisamente lo que nos arrastra al vacío. Ya no tenemos a Xavi, y lo que es peor, no tenemos un Xavi; no tenemos un Villa, ni a Torres ni Alonso; Casillas, Iniesta, Silva, Cesc, Pedro, en la medida que van cumpliendo años, van perdiendo el apetito voraz, en una evolución natural y acorde con un proceso cíclico; todo esto nos hace llegar con dudas, aunque se cuente con un proyecto asentado que alcanzó la gloria hace apenas 6 años. 

Pero el éxito suele ser efímero y los ciclos cortos, lo más importante es estar preparado para cuando llegue el momento de volver al punto de partida desde donde debemos construir el nuevo marco, con humildad, con naturalidad y conscientes de que en cualquier momento, en cualquier situación, la selección española volverá a lograr el éxito, pero siempre bajo otras circunstancias. 

Atrás quedó aquella naturalidad con la que la selección afrontaba sus partidos, desde el convencimiento de su gran superioridad futbolística; hoy no queda sino ponernos frente al espejo, asumir que quizá ya no somos los mejores y pelear por encontrar un nuevo sendero que nos permita llegar otra vez a la cima, evitando absurdas comparaciones que, como decía Sartre: “Nadie es como otro. Ni mejor ni peor. Es otro. Y si dos están de acuerdo es por un malentendido”.

 

@AgCastellote 

España

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