Eurovergüenza

LAS COSAS COMO SON
Agustín Castellote

La policía, el ejército, la sociedad francesa lleva tiempo en estado de máxima alerta; la amenaza yihadista golpea machaconamente el quehacer diario del pueblo francés en una macabra exaltación de la violencia que estamos viviendo y por la que el botón del pánico hace tiempo que ha sido accionado. 

Lo que no estaba previsto, lo que no figuraba en el guión es que la fiesta del fútbol, con la disputa de la Eurocopa, la manifestación deportiva más importante del Continente a nivel de selección, se iba a convertir en un escenario macabro, en un delirante campo de batalla, en el que los fanáticos, llamados hooligans, iban a dar rienda suelta al instinto animal que llevan dentro, mientras desnudan todas sus miserias y descubrimos la versión más primitiva del ser humano. 

Las imágenes de las peleas, los heridos, las amenazas; la impotencia de la policía ante grupos perfectamente organizados y que según nos cuentan llevan mucho tiempo preparándose para el combate cuerpo a cuerpo, constituyen una aberración social inaceptable que infecta lo que pretende ser una fiesta del deporte. Sectas salvajes que encuentran en el fútbol un campo abonado para sus fechorías. Un proceso degenerativo que forma parte del lado oscuro de un maravilloso espectáculo llamado fútbol y que se encuentra en clara desventaja ante comportamientos infames, donde no existen reglamentos, normas o leyes. 

El fútbol se encuentra ante un desafío impresionante, pensar que todo es un problema de orden público y que es la policía y sólo la policía quien debe actuar frente al rastro de violencia y barbarie de los salvajes, no es sino mirar hacia otro lado y desatender una máxima que dice que la violencia no está al servicio de ningún fin, sino que es fin en sí misma. 

Tanto UEFA como FIFA tienen la obligación de preservar el fútbol de entornos abyectos y conductas inaceptables. El aficionado tiene la necesidad de saber que va a una fiesta y no a una guerra. Si no es así, si UEFA continúa en su habitual política de palabras huecas y medidas ineficaces, llegaremos a un punto donde los hooligans violentos ya no avergonzarán al mundo, porque quien de verdad hará sentir vergüenza será el propio fútbol. 

 

@AgCastellote

España

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