La Décima

SIN VERGÜENZA
Manuel Ladrón de Guevara

La historia del fútbol abunda en cadáveres exquisitos. Equipos que han jugado como los ángeles pero que no levantaron ningún título: la Hungría del 54, la excelsa selección brasileña que lideraron Zico, Toninho Cerezo y Sócrates en el 82, o el equipo francés que juntó a Platini, Giresse, Tigana y Genghini en los 80. Equipos que no levantaron ninguna copa, pero que se ganaron un sitio en la historia universal del buen gusto. Lo explicó mejor que nadie Arrigo Sacchi, apóstol de las buenas maneras en materia futbolística cuando dijo aquello de “las victorias quedan en los libros, pero la forma de conseguirlas se queda en la  cabeza de la gente”.

No tendrá que lamentar el Atlético del Cholo que su nombre acabe inscrito por los siglos de los siglos en esa lista memorable, pero de tan excusable gloria. Y mira que lo temimos. Y que lo temieron los atléticos, con demasiados años de pupismo a sus espaldas. Pero pudo más el espíritu de este enfermo del fútbol y de la motivación que es Diego Pablo Simeone González, porque este título pasará a la historia como la liga del Cholo, que ha conseguido algo que solo el más grande la historia rojiblanca había logrado: ganar la liga como jugador y repetir como entrenador. Lo hizo don Luis Aragonés Suárez, y lo ha repetido el Cholo Simeone. Admirable lo que ha conseguido, y más admirable cómo lo ha logrado. Su exhibición de temple y coraje en el campo del Barça será recordada mucho tiempo por todos los amantes del buen fútbol. Con admiración y con envidia: porque la excelencia está al alcance de unos pocos, pero para el amor propio y el trabajo riguroso no hace falta el aliento de un dios aficionado a este deporte.

La liga del Atlético se celebró en Neptuno, pero también la celebraron en su corazón centenares de miles de admiradores de un estilo. Ni mejor ni peor que el toque puesto de moda por el Barça o el vertiginoso juego de ataque del real Madrid. A Simeone le queda ahora administrar la victoria, algo si cabe aún más complicado conociendo la historia del club para el que trabaja. Escribió el maestro Saramago que en la victoria hay algo negativo: que jamás es definitiva. Y tiene razón, por eso sabe tan bien ésta, la décima liga del club Atlético de Madrid.

Un Atlético que ya se acostumbra a las celebraciones de títulos

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