La imagen, relato electoral e impunidad

RESENEKA
Alberto Vila

La confrontación entre la Opinión Pública y la Opinión Publicada es constante pero, en tiempos electorales, se añade a la situación un elemento determinante: la Opinión Política. Los respectivos relatos partidarios se ven obligados a construir “relatos diferenciados”. Deben ser de ese modo para, como todos saben, tener un “posicionamiento” en las propuestas de su respectivo plan de marketing electoral. Por tanto, se disputan torpemente el centro de la escena confundiendo expectativas socioeconómicas con las exclusivamente políticas.

Habitualmente, al menos en la reciente historia democrática de España, dicha construcción del relato se producía cada cuatro años, mes más, mes menos. Ello permitía que, el principio que afirma que la memoria colectiva es frágil, madurase en ese lapso. Estas peculiares circunstancias han provocado que la gestión de los tiempos de construcción del mensaje hayan cambiado: nunca se había producido una repetición electoral en tan pocos meses. Para unos y otros, la memoria colectiva está fresca. Demasiado, diríamos. Tanto, como para tener aún en mente los debates electorales de diciembre. Cuanto, como para disponer del contenido del pacto entre PSOE y Ciudadanos en cualquiera de las hemerotecas. El mismo pacto que ambas fuerzas repudiaron una vez agotadas las votaciones de investidura, pese a que eran la salvación de los españoles. De allí las dudas de si fue una honesta acción de gobierno o un mero pretexto vacío de contenido. A juzgar por las tensiones y contradicciones de los firmantes, puede que haya sido esto último.

La imagen de los candidatos se ha visto modificada, sea por nuevos pactos o por sucesos judiciales o policiales. Da igual, los relatos son refractarios a la realidad, resultando una ofensa a la inteligencia el apelar a calificativos extraídos del fondo del armario del franquismo. En los tiempos de las Redes Sociales puede demostrar impericia su intento.

En cualquier caso, por si las urnas no terminan de definir lo deseable, el partido en el gobierno ha consumado varias cosas. Entre ellas, mantener la próxima vigencia del artículo reformado 324 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Este, introduce plazos máximos en la instrucción, según las causas se clasifiquen como sencillas o complejas. En el caso de las sencillas, el plazo máximo es de 6 meses y de 18 meses para las complejas, periodo que puede ser ampliado a 18 meses más, por decisión judicial, a instancia del Ministerio Fiscal, por lo que es necesario que el ministerio público revise las causas penales antes del 6 de junio, fecha en la que se cumplen seis meses de la entrada en vigor de la reforma legal. Para los fiscales esta modificación representa la consumación de la impunidad por vías indirectas.

Con la imagen de un gobierno acosado por la corrupción, se pretende resolver por la vía de la prescripción, originada por la falta de medios que, a su vez, son escatimados para que aquella consumación sea posible. ¿Perverso, no? Tanto como la imagen que ofrecen los que tenían la responsabilidad en la gestión del accidente del Metro de Valencia, o del Alvia, o del Madrid Arena, o el más reciente de Seseña. Entre fallos de memoria, contradicciones entre responsables y las víctimas, deserción de responsabilidades y apelaciones a principios morales. Entre todo ese espectáculo la opinión pública pretende ser manipulada por la opinión publicada en tiempo y forma, para solaz de una parte de la opinión política.

En estas condiciones nos dirigimos a unas elecciones cruciales, observando atónitos cómo cometen el error de no considerar que “aún recordamos” y estamos indignados. Los equipos respectivos deberían tener en cuenta que los ciudadanos aguardamos una cierta coherencia. Pedimos que las palabras y los actos sean compatibles.

Que nos digan antes del 26J con quienes podrían pactar. Que nos expliquen en qué partidas y con qué medidas fiscales van a compensar los recortes a los que nos obligará Bruselas, o el Bundesbank, que es igual, como consecuencia del incumplimiento del déficit comprometido por este gobierno a lo largo de esta nefasta legislatura.

Que lo hagan, porque no será gratuito ese recorte. Llegarán los “hombres de negro”, revisarán las medidas acordadas fuera del parlamento por un gobierno en funciones, y, entonces, los relatos se diluirán y la más dolorosa imagen se volverá a presentar ante los más desfavorecidos de este país. Que acaben con el infantil recurso de hablar del caos si no se mantiene este modelo. El caos ya lo estamos padeciendo. A pesar de los esfuerzos por ocultarlo.

Añadamos que otro principal problema de esta democracia: la ecuanimidad de las crónicas periodísticas y la protección de las fuentes de opinión pública, que procuran reprimir por la denominada Ley Mordaza. Esto se ha convertido en un deterioro de la calidad de las condiciones de nuestra sociedad con el exclusivo fin de consolidar el relato. Están a punto de consumar el Gran Pacto, excepto, claro, que lo remedies.

Otro modelo es posible.

 

@Reseneka

España

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