La plantilla de Correos se planta ante las reestructuraciones

Paros parciales en Madrid, Jeréz, Algeciras y Oviedo entre otras ciudades
España

Las reestructuraciones ejecutadas por la dirección de Correos están siendo respondidas por la plantilla en diversos puntos del país. Hace poco publicábamos sobre las movilizaciones en la ciudad de Oviedo, pero varios distritos de Madrid ubicados en Vallecas desde hace unas dos semanas están llevando a cabo acciones en forma de paros parciales. Se acogen a tal medida cada vez que les pretenden obligar a sacar contingencias o les cambian de sección (en cuyo caso quedaría la propia sin repartir) para así cubrir bajas, días de asuntos propios, etc, sin contratar a nadie.

Las 113 reestructuraciones que en febrero fueron impuestas en Madrid (sumándose a las cerca de 200 durante el pasado año) han provocado un sobredimensionamiento de las secciones inabarcables para la plantilla; pretenden que se asuma mayor carga de trabajo por parte del personal empleado a la vez que reduce la contratación de manera exorbitada (más de 15.000 puestos de trabajo menos desde que comenzó la crisis, es decir, unos 2.000 trabajadoras/es menos cada año) y se mantiene el sueldo congelado desde hace aproximadamente una década.

La sobrecarga de trabajo que las reestructuraciones traen consigo degradan progresivamente las condiciones laborales del personal de Correos a la vez que perjudica enormemente su salud, creciendo el número de enfermedades relacionadas con el estrés, los problemas musculoesqueléticos, repercutiendo -como no podía ser de otra manera- en la pérdida de calidad del servicio prestado a la población que se manifiesta de forma nítida con el incumplimiento del Servicio Postal Universal (SPU) reconocido incluso por la propia jefatura de Correos recientemente en una comunicación interna.1

Los paros parciales han sido acordados en asambleas de trabajadoras/es (y legalizados por CGT mostrando su apoyo a las iniciativas que surgen de la plantilla) y son convocados cuando se pretende obligar a alguien del distrito a las eventualidades que citábamos más arriba (contingencias, cambios de sección, etc). Así pues, el ataque contra un trabajador es respondido por un colectivo de ellas/os para que la empresa se piense dos veces si le merece la pena tener a buena parte de la plantilla del centro de trabajo parada en las horas centrales del reparto.

Tales órdenes revelan que las reestructuraciones no estaban justificadas bajo ningún concepto, que en Correos la contratación no cubre las necesidades de la carga de trabajo actual y que las pautas que sigue la dirección están en las coordenadas de la máxima impulsada por la oligarquía sobre todo desde que se inició la crisis: Reducir gastos y aumentar beneficios.

Los grandes capitalistas hacen cuanto sea necesario para engordar sus bolsillos a costa de empeorar las condiciones laborales de las clases trabajadoras, principalmente, de la clase obrera. Ante ello la respuesta no puede ser individual sino colectiva, pues la correlación de fuerzas actual da ventaja a la clase dominante y a todas luces puede verse que nuestra fragmentación es una debilidad que aprovechan al máximo. Toda acción de resistencia de las plantillas debe ser bienvenida y apoyada, incluso puesta en práctica en otros distritos y centros de trabajo (también en Jerez y Villareal se están llevando a cabo además de en Oviedo y Madrid), sobre todo mientras resulte efectiva de cara a defenderse de los abusos empresariales.

Sin embargo, como en el marco capitalista (y más aun en la época de los grandes monopolios) las conquistas y avances están sujetos a la temporalidad -pues la oligarquía cuenta con numerosos medios para contraatacar y revalidar su explotación con todo tipo de artimañas legales- la experiencia obtenida a través de la lucha de resistencia es muy útil para ir bregándonos en la defensa de nuestros derechos y necesidades inmediatas, pero lo es más para descubrir los estrechos márgenes de mejora de nuestra vida en un sistema que restringe nuestras libertades, cercena nuestros derechos y acalla nuestras protestas.

Necesitamos alumbrar nuestra experiencia práctica con un pensamiento teórico que nos permita desentrañar los problemas que la lucha nos ponga por delante y nos dote a su vez de la determinación suficiente para hacer cuanto sea necesario para alcanzar nuestras metas. Si queremos garantizar nuestro futuro hay que prepararse para no detenerse hasta conseguirlo; es cada vez más palpable que el sistema capitalista, de los grandes empresarios y banqueros, no es compatible con la satisfacción de las necesidades de la mayoría obrera y popular.

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