Las elecciones más largas de la historia

EL PLUMILLA ERRANTE
José Antonio Gaciño

Durante la última (de momento) campaña electoral, parecían todos los partidos políticos juramentados para no llegar a unas terceras elecciones. Pero, pasadas las forzadas y falsificadas euforias de la noche electoral, la impresión es  que nada ha cambiado hasta ahora (doce días después de las segundas elecciones). El Partido Popular sigue insistiendo en proclamar su victoria pírrica como argumento fundamental, y casi único, para seguir en el gobierno. Los demás insisten en oponerse a la investidura de los populares (y más concretamente de Rajoy), a quienes consideran responsables de la mayor corrupción visible en el panorama político español.

Es decir, se repite la situación que ya se vivió después de las elecciones del 20 de diciembre, aunque haya algunos ligeros matices, obligados por el avance del PP (la única fuerza que aumentó en votos y escaños). Socialistas, Ciudadanos y Podemos fueron incapaces de articular un gobierno alternativo en aquel primer intento. La diferencia ahora es que ni siquiera lo intentan, pero siguen diciendo básicamente lo mismo, transmitiendo una sensación de bloqueo que empieza a ser preocupante.

Mariano Rajoy, en ese papel de monarca bis que se atribuyó tras el 20-D, desarrolla su particular ronda de consultas, aunque esta vez algunos (Ciudadanos y Podemos) le han obligado a recibirlos fuera de La Moncloa, en el escenario más neutral del Congreso de los Diputados, el más adecuado para desarrollar una negociación política. Pero nada garantiza que tal negociación vaya a llevarse a cabo seriamente, aunque circulen numerosos globos sonda informativos sobre posibles combinaciones y ofertas de entendimiento. De momento, las entrevistas promovidas por Rajoy siguen teniendo el aspecto de audiencias protocolarias, en busca de adhesiones inquebrantables, más que de apertura de vías de negociación sobre propuestas concretas (o sobre reparto de cargos, que, al fin y al cabo, es lo que parece interesar más a casi todos, aunque se lo atribuyan en exclusiva a Podemos).

En el partido más votado, olvidan la experiencia de tantos gobiernos en minoría (de UCD, del PSOE y del propio PP), que tuvieron que trabajarse duramente los apoyos para sus investiduras y los acuerdos con unos o con otros durante las legislaturas para sacar adelante lo que podían de sus programas. Ahora, quien trabaja duramente es la potente maquinaria propagandística de la derecha (en la que quizá haya que empezar a incluir a algún líder histórico de la izquierda) para alimentar una especie de mantra a modo de presión, el de que la responsabilidad de unas terceras elecciones será exclusivamente del PSOE, si no le permite al PP formar gobierno (por activa o por pasiva).

Quizá es el argumento que necesitan para volver a alcanzar mayoría absoluta en el caso de que se tengan que repetir las elecciones generales más largas de la historia de la democracia española. Para entonces, Rajoy no necesitará ninguna ronda de consultas.

@jagacinho

España

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