WWF pide a las administraciones que actúen antes de que lo haga el fuego

España

El impacto de los grandes incendios forestales aumenta cada año: en 2015 fueron el doble de grandes que la media de la última década. A pesar de esta realidad, a las administraciones les falta aún identificar de manera coherente las zonas de alto riesgo de incendio en un 86% de la superficie forestal española, un desconocimiento que invalida cualquier medida efectiva de prevención del fuego.

Los incendios siguen dejando cada año una herida profunda en muchas comarcas españolas. El abandono de los montes, sumado a los efectos del cambio climático, nos está condenando a sufrir incendios cada vez más grandes, destructivos e imposibles de controlar por los servicios de extinción: solo en 2015 la superficie media afectada en cada gran incendio forestal (GIF), donde arden 500 hectáreas o más, fue un 48% mayor que en la media del decenio.

El impacto de los GIF crece, pero no todas las zonas son igual de vulnerables. Las comunidades autónomas tienen la obligación legal de conocer con detalle las zonas más probables en las que una simple chispa puede acabar en desastre. Sin embargo, en el 86% de los bosques falta esta identificación.  Para Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España: “Es inaceptable que en el 86% de la superficie forestal española no se hayan declarado de forma coherente las zonas de alto riesgo de incendio. Las administraciones central y autonómica deben catalogar antes de final de año estas áreas y saber en qué condiciones se encuentran para poder elaborar planes específicos de prevención que reduzcan su vulnerabilidad”.

Esta necesidad es especialmente urgente en comunidades en las que los GIF queman entre el 76 y el 95% de la superficie total incendiada, como Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana y Aragón.

El informe presentado hoy en Madrid por WWF, “Dónde arden nuestros bosques. Análisis y soluciones de WWF”, señala que las administraciones deben incrementar las partidas presupuestarias destinadas a prevención. Lejos de este enfoque, de media más del 80% de las inversiones se reservan a la extinción, frente a apenas un 20% destinado a prevención. Estas políticas de prevención deben mejorar la calidad de los bosques y promover la gestión forestal, creando las condiciones adecuadas para recuperar los usos y aprovechamientos de los montes de manera sostenible. Los Programas de Desarrollo Rural (PDR) recientemente aprobados suponen una ocasión para revertir el modelo y apostar por bosques más resistentes a las llamas, en vez de priorizar las acciones de apoyo a la extinción. Sin embargo, y a modo de ejemplo, el 73% de la inversión del Programa Nacional de Desarrollo Rural destinada por el Ministerio de Medio Ambiente a medidas forestales se dedica a apoyo a la extinción.

Tras dos buenas campañas en 2013 y 2014, en cuanto se registró un verano seco y caluroso como el de 2015 volvieron a arder los bosques españoles: casi 12.000 siniestros que quemaron 103.200 hectáreas, la misma superficie que durante los dos años anteriores. Y aunque la eficacia de la extinción es cada vez mayor, el gran problema siguen siendo los grandes incendios, pues el 80% de su impacto se concentró en tan solo tres de ellos: Quesada (Jaén), Luna (Zaragoza) y Acebo (Cáceres). De momento, la campaña de 2016 ya cuenta con sus propios grandes incendios en Carcaixent y Bolbaite (Valencia) o Hellín (Albacete) y las previsiones meteorológicas para este verano hacen temer que no van a ser los únicos.

WWF pide a los ciudadanos que actúen contra los incendios y exijan a las administraciones que identifiquen con urgencia las zonas más vulnerables para acabar con las llamas.  Se puede firmar la petición “Basta de veranos negros” en wwf.es/stopincendios. Además, durante toda la campaña WWF mantendrá actualizado el Mapa del Fuego con los Grandes Incendios Forestales registrados: wwf.es/incendios2016.

DATOS DESTACADOS          

La mano del ser humano está detrás del 96% de los incendios.
El 55% de los incendios es intencionado y el 23% se debe a negligencias y accidentes. 
En 2015 los grandes incendios fueron especialmente destructivos y casi un 50% más grandes respecto a la media del decenio.
En el 0,12% de siniestros se quema casi el 40% del total de superficie incendiada.
En 2014 hubo 56 detenidos y 509 imputados por delitos de incendios, según la última memoria publicada por la Fiscalía.
Este verano la temperatura puede alcanzar valores elevados en el este peninsular y Baleares, y las precipitaciones pueden ser inferiores a nivel nacional, lo que intensifica el riesgo de sufrir incendios.

 

 

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