En Gante, ya lo he contado varias veces, hay tres torres, la Iglesia de San Nicolás, la torre de Belfort y la catedral de San Bavón. De allí vino Afonso, mulato caboverdiano, analfabeto, romántico, cantante de fados, fabricante de silbatos, de aspecto desangelado y altivo, con la decadencia propia del origen portuense de su padre.