La última bala de Rajoy
Recuperar la confianza de los mercados, tranquilizar a la Bolsa, estabilizar la prima de riesgo, volver a ser respetados en Europa, ¿Cuánto daría Mariano Rajoy por conseguirlo? Duela reconocerlo o no, España está bajo sospecha, los españoles nos hemos convertido en presuntos culpables y los ojos europeos nos miran con recelo a la espera de poder disparar, directos a la cabeza y poner fin a la agonía.
En esta situación de crisis permanente en la que nos hemos instalado, Rajoy tiene un plan ¿ la última bala en la recamara ? España, la España futbolística acude a Europa al rescate de una ciudadanía alicaída y entregada, de una ciudadanía prisionera de sombras y a la que han acostumbrado a dudar hasta tener dudas de su propia duda; pero Rajoy sabe que, si volvemos a ganar la Eurocopa, si los nuestros levantan de nuevo la copa ganadora, la gente volverá a salir entusiasmada a la calle, lucirá camisetas y banderas, dará rienda suelta a esa inmensa alegría y los que hoy le señalan con el dedo acusador, Merkel, Hollande, le llamarán para felicitarle y rendirle pleitesía.
Estamos en las manos de Iniesta, Casillas y compañía; nunca como ahora los hemos necesitado tanto, quizás porque nunca como ahora nos habíamos sentido tan agobiados; los españoles tenemos la necesidad de demostrarle al mundo que detrás del diagnóstico inicial, existen segundas opiniones, y necesitamos que alguien nos abra la puerta para reivindicarnos, sabedores de que en nuestra sociedad no se puede saber quién eres mirándote a un espejo, sino por las miradas de los demás.
Ganar la Eurocopa no nos sacaría de la crisis, ni nos devolvería todo lo que nos han robado, pero mejoraría la autoestima y nos pondría de otra forma, aunque fuera por unas horas, a los ojos de Europa; por eso Rajoy tiene un plan, ¿un último plan? Por eso y porque el Gran maestro Zhang dijo que en la vida tienes que llegar a posicionar tus valores en la mente de los demás para así reforzar tu imagen y hacer que te reconozcan por las buenas cosas que posees y no por tus defectos.
¨Nadie puede humillarte sin tu permiso¨( Eleanor Roosvelt).

















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