"Nido de cuervos", una intriga literaria
Sigo con atención las crónicas, no por rigurosas menos fabulosas, de mi compañero y amigo Pablo Ordaz, corresponsal en Roma del diario El País, sobre las cuentas cifradas del banco del Vaticano – IOR, Instituto para las Obras de Religión—que ocultan fondos ilícitos de empresarios, políticos y hasta jefes de la Mafia. Corre el riesgo mi amigo Pablo de parecerse a aquellos metafísicos de Tlön en el relato de Borges, “Tlön Uqbar, Orbis Tertius”, que no buscaban la verdad, ni siquiera la verosimilitud, sino el asombro. Y sin embargo, Pablo Ordaz hace un espléndido ejercicio de periodismo, aunque ya todos sabemos, como nos enseñó Gabriel García Márquez, que la vida se sirve de casualidades prohibidas incluso a la literatura y, en suma, que la verdad puede resultar más extraña que la ficción.
El Vaticano siempre ha brindado un verdadero filón literario, desde San Pedro a Benedicto XVI, pasando por los Borgia y por Albino Luciani, más conocido por el nombre de pontífice que llevó durante treinta y tres días, Juan Pablo I. Si creemos en la veracidad de la carta, escrita en alemán por el cardenal colombiano Darío Castrillón y enviada al Vaticano bajo el sello de “estrictamente confidencial”, “El Papa morirá en doce meses”. Ahí queda la profecía. Así lo habría revelado en el transcurso de un viaje a China el arzobispo de Palermo, Paolo Romeo.
No sé si corre algún riesgo la vida del Papa, pero así lo creen los “cuervos”. Así se hacen llamar unos anónimos personajes que defienden el papel de Paolo Gabriele, el mayordomo acusado de robar y filtrar la correspondencia del apartamento papal, y que dicen proteger al Papa de su número dos, el secretario de Estado, el cardenal salesiano Tarcisio Bertone. “El Vaticano es un campo de batalla por la sucesión”, denuncian.
Supongo que algo tendrá que decir a todo esto el Espíritu Santo. El Espíritu Santo y el banquero del Vaticano, el economista Gotti Tedeschi, que dice temer también que alguien ordene matarlo. En los cuarenta y siete archivadores que los Carabinieri han confiscado en su casa quizás puedan encontrarse las claves de tanta amenaza contra el quinto mandamiento y contra la codicia de los bienes ajenos; aquí tiene la palabra la Guardia de Finanzas de Italia, que investiga el blanqueo de dinero procedente de la droga y el crimen organizado...
El Vaticano no sólo es el estado más pequeño del mundo, sino un verdadero reino que lleva dos mil años poniendo a prueba la tensión ficción-realidad y la mítica lucha entre el bien y el mal que, desde el principio de los principios, que alienta nuestra existencia en esta eterna novela. Si el principal mérito del escritor es crear un mundo y hacerlo habitar por personajes atractivos y creíbles para los lectores, cualquier novela ambientada en el Vaticano tiene mucho terreno ganado; su reino no parece de este mundo- es más, quizás no lo sea- y su universo es tan sorprendente como el Macondo de García Márquez, la Argónida de Caballero Bonald o el mítico condado de Faulkner, Yoknapatawpha. Al fin y al cabo, como decía Borges, nada es tan fantástico como lo es la vida cotidiana.

















Comentarios
Buena síntesis de una larga y morbosa historia donde a pesar de todos los atropellos se mantiene viva -aunque decadente- dicha institución. Todas las guerras tienen fines económicos, inlcuso las mal llamadas santas.
Así es la vida hasta hoy, mañana dios dirá...
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