El butacón del Garci

Está pasando en el país-del-nunca-pasa-nada

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

A este país del nunca-pasa-nada le están prendiendo fuego y, fiel a su tradición de pueblo sencillo y tranquilo, sus habitantes se preparan para pasar unas Navidades en Paz y como buenamente puede. Al país del nunca-pasa-nada le roban, le estafan, le expulsan más allá de la frontera y nadie dice nada. Suenan los campanilleros.

Roldán, el hombre roto

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José Manuel García-Otero

Leí este último domingo la entrevista a un hombre roto, un hombre derrotado: Luis Roldán. Confieso que me conmovió el reportaje del admirado JJ. Millás sobre el ex hombre fuerte de la Guardia Civil.

España quiere hechos

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José Manuel García-Otero

En este mundo de sueños quemados, el hombre siempre se guarda un trozo mínimo de esperanza en el bolsillo. Por si la cosa cambia, por si en el último momento llega un brazo salvador que evite que caigas en el más profundo de los abismos, por si al final llega un milagro desde algún lugar del Universo y hace de estas piedras un buen pan y del arroyo contaminado salten los mejores peces del mundo.

El Correo de Andalucía

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José Manuel García-Otero

Yo estuve en El Correo de Andalucía y me llené las botas de barro y también las manos. Fue una época donde el periodismo olía a tinta y llegabas a la Redacción llevando la camisa empapada con la alegría y la tragedia de la calle.

El reino de la mentira

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José Manuel García-Otero

La mentira se viste de decencia en los días que corren y nada se para. No se detiene la luz con una mano y una mano significa muchas cosas. Significa afecto, también una mano puede apretar el botón para que una puerta se abra o termine de romper tus sueños.

Plaza de la República Dominicana

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José Manuel García-Otero

En 1986 yo era un joven periodista que vivía en Madrid. Trabajaba en Marca. Esa noche de julio a la selección española la eliminaron los belgas en los penaltis en el Mundial de México. Me cité con otro compañero para ir el día siguiente muy temprano a Barajas para cubrir la llegada de la derrotada selección. La cita era a las ocho en punto, en la plaza de la República Dominicana, en Madrid.

Maisha significa vida pero está muerta

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José Manuel García-Otero

La joven Etana viajaba a Europa con Maisha, su hermana, dos años más pequeña que ella. Ambas perseguían un sueño que anidaron en su aldea de Eritrea,  una región donde el odio puede más que el fuego y la muerte amanece cada día antes que el sol. Europa, según les contó su abuela, es el universo de la luz, donde los hombres y mujeres caminan juntos y la Libertad es una escalera que no rompe el viento.

A ti que no quieres saber nada de nadie

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José Manuel García-Otero

Hoy quiero hablar directamente con tu corazón, decirte bien alto que vas por la vida como los troncos que ves en el río y se mueven empujados por la corriente en dirección a un mar que nadie quiere. Tu egoísmo cerril hace que pienses que caminas en solitario a través de la inmensidad del desierto o la oscuridad de la noche. Pero no estás solo.

El hombre que no se reconoce

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José Manuel García-Otero

A veces, demasiadas veces, el hombre se mira al espejo y no se reconoce, ve un alma rota en medio de la calle y nunca hace preguntas.  El hombre muere y mata cada día y cada día borra la huella de sus pasos. No reconoce a la persona que vive encerrada en su corazón prisionera del silencio.

Quiero creer

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José Manuel García-Otero

No soy muy religioso, lo confieso. Pero en estos tiempos de luz astillada, cristales rotos y vidas que mueren antes del amanecer, necesito desesperadamente creer en el hombre. Me obligo a pensar que desde algún punto del camino hemos sido hermanos, que él me sonríe cuando sus ojos y los míos han coincidido en el espacio y se han abrazado.

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