Qué ilusión, cuántas esperanzas pusimos en la incorporación de España a las entonces Comunidades Europeas allá por 1986. Ahora, qué frustración siento, por los rumbos que han tomado las políticas de la Unión Europea. Pese a todo, para España y la ciudadanía en general, en los primeros años supuso progreso y modernidad, que redundaron en el bienestar de la sociedad española en su conjunto, pero como en otras tantas cosas, llegábamos tarde.