Atlético de Madrid: insistir, persistir y resistir, pero nunca desistir

Las cosas como son
Agustín Castellote

Yo no sé si el Atlético de Madrid va a ganar algún título este año, fácil no lo tiene, como no lo tienen los demás; pero a siete jornadas del final de la liga y a un paso de las semifinales de Champions, el Atlético ha callado de un plumazo todos esos augurios interesados, todos esos enemigos en la sombra y todas las voces/plumas discordantes, que desde que dio comienzo la temporada situaban a los de Simeone como actores secundarios en el teatrillo de los dominantes.

Reconozco que el Atlético de Madrid nos ha ganado a muchos, es el ejemplo del irreverente, del contestatario y del atrevido, capaz de plantar cara al poder establecido aun consciente de sus limitaciones y las piedras que va a encontrar en el camino. Hay algo épico en todo lo que está haciendo el equipo rojiblanco; la épica del esfuerzo, la épica de la proeza, con códigos que no son nuevos, pero que posiblemente si están en desuso. Como alguien dijo hace tiempo, algo jodidamente poético que ha encandilado a su ya de por sí entregada afición mientras se gana el respeto y la admiración del resto.

Seguramente, para muchos, el Atlético de Madrid jugará menos bonito al fútbol convencional que nos han inculcado; un equipo estéticamente imperfecto que dirían los puristas, pero en la misma certeza habría que decir que pocos tienen el profundo conocimiento del juego que practican los rojiblancos; no es una cuestión táctica sino más bien de estilo, de forma de entender el juego, un fútbol atrevido, solidario y descarado, que ha dejado atrás miedos y traumas que como los viejos fantasmas han perseguido la historia reciente del club. Un equipo que responde fielmente al carácter indómito de su entrenador, que entiende que la resistencia se va construyendo a base de pequeñas batallas, que encuentra respuestas colectivas a problemas individuales y que sabe que el atrevimiento y hasta la osadía es lo que diferencia a los triunfadores del resto.

El Atlético de Madrid se ha ganado a pulso la coletilla de ¨saber competir ¨, gracias a saber conjugar agresividad y equilibrio, consciente de que los equipos que se instalan en lo físico no suelen ganar grandes competiciones pero tampoco aquellos que se abonan al talento como único argumento.

Y mientras algunos siguen viendo sombras y destilan anuncios proféticos de  ¨Ya caerán ¨, el Atlético sigue ahí, fiel a su estilo, a su compromiso y a sus señas de identidad, convirtiendo el pulso en auténtico desafío, convencido de que, llegados a este punto, si alguien no corta el alambre, el funambulista aguantará.

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