Benzema simplifica al Sevilla
El Real Madrid ha goleado al Sevilla en la actuación más completa del equipo merengue desde que Zidane es su entrenador. La vuelta de Karim Benzema evidencia la orfandad de delantero centro que sufría el conjunto blanco, pues el francés no sólo ha sido el jugador más destacado de manera individual, sino que ha mejorado a todos sus compañeros.
Y es que, quizá, esa sea la mayor -y más añorada- virtud del nueve galo: la generosidad para con los demás. Abrió el marcador y cedió el tercero a Gareth Bale; Cristiano Ronaldo y Jesé cerraron el festín ante un Sevilla inoperante, que si no se llevó más fue gracias a un colosal Sergio Rico.
El conjunto blanco comenzó el encuentro motivado y enérgico, arrinconando a los andaluces desde el pitido inicial. La superioridad física de los locales era apabullante, sobrevolaban los costados sevillistas, evidenciando suma fragilidad en sus dos orillas. Para nada servía el esquema de nueve defensas planteado por Unay Emery, doblando sus laterales para intentar frenar las embestidas de Bale, Cristiano, Marcelo y Benzema.
Asimismo, Zidane dispuso su once más equilibrado. Para que la BBC se sostuviese, alineó un centro del campo sólido, con Casemiro de cierre y Kroos y Modric más liberados y naturalizados. De este modo, el equipo local ganaba empaque y guardaba mejor la retaguardia a sus dos carrileros.
Aún así, las numerosas ausencias en la medular sevillista -Vitolo, Banega, Krohn Dehli, Nzonzi, Konoplyanka-, facilitaban las transiciones ofensivas. Mientras, Benzema basculaba por todo el frente de ataque, como un pivote móvil donde se apoyan sus compañeros para crear. Cuando Bale o Marcelo se asocian con el francés, suponían un reto indescifrable para el Sevilla.
Así llegó el primer gol, de primeras empalmó el galo un centro de Bale desde el costado derecho hasta el fondo de las mallas de un Sergio Rico, que sólo pudo mirar y recoger el balón en sus redes.
Abierto el marcador, el asedio blanco fue un continuo martillo neumático que si no se tradujo en goles fue por la sublime actuación del portero español. Gracias sólo al providencial del guardameta, el Sevilla se fue con vida al descanso, fallando incluso un penalti Gameiro y un gol mal anulado a Bale por supuesto fuera de juego.
Tras la reanudación, el equipo blanco mantuvo su ritmo competitivo, acumulando ocasiones de gol. Sin embargo, el conjunto andaluz empató el partido pero el colegiado decidió anularlo, en el segundo error garrafal de su asistente. La ilusión de engancharse al partido por parte de los visitantes, se esfumó tras el tanto de Cristiano Ronaldo, que se resarcía del penalti marrado y daba rienda suelta de nuevo al vendaval blanco. De este modo, Gareth Bale y Jesé cerraron la goleada en el encuentro más completo desde la llegada de Zidane.
A pesar de lo utópica que está La Liga -ya nadie compra fantasías-, el Real Madrid necesitaba cuajar una buena actuación ante algún equipo serio para henchir su orgullo y confianza de cara a alcanzar el subcampeonato doméstico y la Liga de Campeones. Ante sí, tuvo un Sevilla que, aún plagado de bajas, vende siempre cara su derrota.
@adricortesp







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