Buscando los goles del “Araña”
Fito entró a la galería por la calle Santa Rosa. La Mona Jiménez se escuchaba al palo y en uno de los locales un tipo calvo suplicaba al vendedor por un Nokia 1100. “Ya no se consiguen”, le repetían. En el improvisado bar, un colorado hablaba del Chino Zelarayan y de cómo los jugadores de Newell’s lo habían molido a patadas. Fito escuchaba, observaba, mientras buscaba un DVD de Damián Córdoba. Ilustración a cargo de M. Fernanda Torre
Antes de entrar al local encontró a un viejito que se decía lector y admirador de Daniel Salzano, pero todos sus amigos le ocultaban que el gran escritor cordobés había fallecido meses atrás. Finalmente, Fito compró el DVD trucho de Damián Córdoba y también la campaña del Talleres campeón de la Conmebol. Cuando salió, el cielo había oscurecido, se avecinaba una tormenta. Él andaba a pie, y aceleró su paso, pero antes de llegar a La Cañada comenzó a llover.
Se refugió en un barcito que tenía muy pocas mesas, pidió un café cortado y una medialuna salada. Al lado había un tipo de unos 60 años que lo miraba y lo miraba.
-Disculpe, ¿lo conozco? –preguntó, intimidado, Fito.
- A usted lo he visto en la cancha de Escuela Presidente Roca y también en el Trampero...
- Puede ser, ando viendo fútbol siempre.
- Sí, también lo vi en el Miguel Sancho y en la cancha de Instituto. A mí también me gusta el fútbol y ando por distintas canchas buscando alguna genialidad o un gol como los que hacía Amuchástegui. Pocas veces encuentro, pero si por allí veo un caño me levanto y aplaudo.
- El fútbol ha cambiado -dijo Fito, mientras le servían el café-, pero siempre se puede ver algo interesante.
- Ya no como antes. Yo vi al Racing del Pato Gasparini y el Araña Amuchástegui. Lo seguí a todas las canchas, de local y visitante. Y no, no era hincha de Racing. Habrá notado por mi tonada que soy salteño, hincha de Central Norte; pero me vine a estudiar a Córdoba y me enamoré de ese Racing como también lo hice de la ciudad que me regaló a mi fallecida y amada esposa. Nunca más me fui. Y ando por las canchas buscando que aparezca otro Araña.
- Por mi edad no lo vi jugar, pero en los videos que hay en Youtube se puede apreciar algo de todo ese talento...
- ¿Talento? ¡Era un fenómeno el Araña! Valencia de España se lo quiso llevar en el ‘83, pagaron 300 mil dólares, en esa época era muchísima plata. Fue y a los días se volvió. Eligió a sus afectos antes que andar lejos. Un crack. Después fue campeón en River. Pero en ese Racing del ’80, mi amor, él jugaba junto a otros fenómenos. Unos futbolistas increíbles. Un equipo humilde, solidario y que atacaba en todas las canchas. Creo que todos habían surgido de las inferiores, el Araña, el Pato, Atilio Oyola, todos. Y el técnico era el Coco Basile. ¡Lo que jugaba ese equipo! Pocas veces volví a ver un equipo así del ‘interior’ del país, que vapuleara a los ‘grandes’ como lo hizo ese equipo, por ejemplo, a Independiente -Fito abrió los ojos, no le gustaba que le recordaran derrotas del “Rojo”-. El Araña los bailó. Buscate en ese “yutú”, que decís, los goles del Araña a Independiente.
Fito tomó lo que quedaba del café, pagó la cuenta, y se fue. Ah, antes de cerrar la puerta le dijo al salteño: “Compre mañana el diario, contaré su historia... el tipo que busca los goles del Araña”. Afuera seguía lloviendo. A Fito le dolían las derrotas de Independiente. Su padre Adolfo, también fana del “Rojo”, le había contado de aquel diciembre de 1980. Esa semana sus compañeros de la fábrica lo habían gastado tanto que terminó a las piñas en el trabajo y fue suspendido por una semana. Todo por culpa del baile de la Araña.
El salteño siguió sentado en esa mesita, con su pocillo de café sin probar, esperando que entrara otro a refugiarse y contarle sobre los goles que busca y no logra encontrar.
@mjvillalobo
http://www.lmcordoba.com.ar/blog/3_pase-corto/17_buscando-los-goles-del-arana








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