Capitana por accidente
Cuando escribo este artículo desconozco cuál va a ser el desenlace del penúltimo lío en el deporte español y más teniendo en cuenta que quien con firmeza había tomado la decisión, hoy se tambalea entre sombras, miedos y dudas, intentando que el escándalo no termine apuntando a su cabeza.
Mientras unos y otros se pelean por el nombramiento de Gala León como capitana del equipo de Copa Davis con argumentos de mayor o menor calado, como desconocimiento de la competición masculina, poco ¨feeling¨con los jugadores e incluso algo tan pueril en su presunto debe como su condición de mujer dirigiendo a hombres, revolviendo un conjunto de estereotipos y prejuicios que desvalorizan lo femenino y que yo pensaba que en nuestros tiempos ya habíamos superado. Mientras se desangran por ver quién lleva esa mal llamada verdad y cuál de los gritos se escucha más, como si en el tono y no en los argumentos estuviera escondida la razón, no nos damos cuenta que de nuevo las ramas nos tapan el bosque y el auténtico problema se pierde en el envoltorio.
Pocos se preguntan a esta hora ¿Cómo es posible que un equipo con dos jugadores entre los cinco mejores del mundo y diez entre los cincuenta primeros haya descendido a segunda división? ¿Por qué nuestras grandes estrellas se bajan del barco para jugar con España? ¿Por qué la capitanía de la Davis se ha convertido en una máquina de triturar entrenadores? Independientemente de su condición de grandes ex tenistas o no. Cabría preguntar a Moyá, Corretja, etc. ¿Qué pasa dentro del equipo y cuáles son las verdaderas causas que hacen que algo que fue muy bonito se haya convertido en una pesadilla?
Con José Luis Escañuela, presidente de la FET, tuve en su día un rifirrafe de considerables dimensiones, pidiendo públicamente su dimisión por el conflicto del equipo femenino de tenis; entonces, con la mediación del COE, él me explicó sus razones y yo le expliqué a la cara, cómo un dirigente debe estar siempre al servicio de los deportistas para solucionar sus problemas y que puedan dedicarse a competir sin pensar en nada más, cómo un dirigente no puede eximir sus responsabilidades, ni esconderse de los problemas o repartir culpabilidades para mantenerse indemne.
Años después vuelvo a repetir, punto por punto lo que le dije aquel día: Mirar de perfil al problema no lo soluciona, solo lo enquista; puede que el tiempo borre las heridas, pero nunca borrará las cicatrices, por eso le vuelvo a decir que, si es incapaz de solucionar el verdadero problema de nuestro tenis, más allá de si tenemos capitán o capitana, tiene que marcharse; y cuando todos quieran jugar la Davis, y todos dejarse la piel por España y todos vuelvan a la llamada de la selección con las mismas ganas y la misma ilusión de antaño, entonces, Gala León será una gran capitana.
@agcastellote





