Costa Rica culmina su proeza y deja a Italia en un aprieto
La selección de Costa Rica jugará los octavos de final de la Copa del Mundo tras vencer a Italia con un gol de Bryan Ruiz. Contra todo pronóstico, los centroamericanos son los primeros en lograr la clasificación en un grupo completado por tres campeonas del mundo. Italia se jugará el pase en un duelo a vida o muerte contra Uruguay. Inglaterra, eliminada.

Tras la eliminación de la selección española en la primera fase, el Mundial de Brasil acaba de desvelar su segunda gran sorpresa. La selección de Costa Rica ha obtenido ante Italia la clasificación para los octavos de final, en una hazaña que obliga a rememorar el combinado que en el Mundial disputado en 1990, precisamente en Italia, fue eliminada por Checoslovaquia tras lograr el pase a la segunda fase. El de Brasil comienza a consolidarse como el campeonato de selecciones más brillante de la historia por la competitividad de los participantes.
El pitido final de Enrique Osses suponía la consecución de una hazaña. La victoria de una idea. Todas las leyendas tienen un origen y esta no podía ser diferente. Invitada en sustitución de Japón a la Copa América 2011, Ricardo La Volpe presentaría a la selección olímpica, es decir, jugadores sub-23 más alguno de edades superiores. Llegaron críticas y Costa Rica fue eliminada en la primera fase, dejando no obstante una sensación de buen fútbol. Pocos meses más tarde, una derrota significativa ante Ecuador provocaría la renuncia de La Volpe y la llegada de Jorge Luis Pinto.
La Sele llegó a Brasil sin miedos y sin complejos tras una meritoria clasificación; todo, con aquella generación sub-23 como bandera. Al frente del equipo, jugadores de calidad contrastada como Joell Campbell o Bryan Ruiz, los más conocidos por el público. Encuadrada en el grupo D junto a Uruguay, Italia e Inglaterra, las expectativas eran mínimas. Pero la sorpresa llegó con el 3-1 a los charrúas. Un partido en el que lograron convencer y que les hacía llegar al choque frente a Italia con la cabeza alta. Muy alta.
Con el descaro y el atrevimiento que los caracteriza, los centroamericanos arrancaron con las ideas claras y haciendo defenderse a una selección de Prandelli que no acostumbra a renunciar fácilmente al balón. El entusiasmo tico contrastaba con la paciencia italiana, asentada en un centro del campo que se sabía capaz de recuperar y atacar con rapidez a través de Candreva, Marchisio y Balotelli. Con el paso de los minutos y las carencias ofensivas de la azzurra, Balotelli pasó a convertirse en la única solución a través de sus desmarques y su trabajo de espaldas.
Entre chutazos de media distancia con la firma de Bolaños y con respuestas en Buffon, Pirlo buscó a Balotelli. El del Milan, no obstante, fallaba solo frente a Keylor Navas en una vaselina defectuosa. Minutos más tarde, Supermario volvía a intentarlo con rabia consciente de un error que habría cambiado por completo el sino del partido. Porque Costa Rica apretaría: primero, con un clarísimo derribo de Chiellini sobre Campbell dentro del área que Osses no quiso ver, y luego, con el gol. Un centro perfecto de Junior Díaz desde la izquierda era rematado a la perfección por el capitán Bryan Ruiz. Con incertidumbre, pero la bola botó dentro y la felicidad era tica.
La tensión era palpable, y en el descanso existieron conflictos entre jugadores de ambos equipos en torno al penalti sobre Campbell y las protestas costarricenses. Prandelli apostaría por Cassano para revolucionar el partido, pero obtuvo el sueño de Balotelli. Italia fue incapaz de hacer cosquillas a Costa Rica –a excepción de un disparo de Darmian que desvió el siempre seguro y espectacular Keylor Navas-, y la Sele se gustaba manteniendo la posesión cuando debía hacerlo. Pirlo sufría más que nadie con pérdidas inusuales en él.
Con una Italia desesperada, escenificada en un Insigne muy fuera del partido, el que más cerca estaría de convertir gol sería Costa Rica. Ureña, con un disparo taponado por Chiellini, y Bernes, con un lanzamiento con rosca que acarició la escuadra, rubricaron un cuadro hermoso. La idea de Costa Rica es una realidad; tan real como ser capaz de imponerse a tres campeonas del mundo.










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