Cuentan las lenguas antiguas...
Han pasado unos minutos y aún resuenan, aún estoy escuchando la fiesta, los gritos la pasión y el himno a capella de la afición sevillista en el Juventus Stadium de Turín mientras la Puerta de Jerez se tiñe de banderas y bufandas al sonido de los claxons.
DICEN QUE NUNCA SE RINDE Y EL ARTE DE SU FÚTBOL NO TIENE RIVAL
Tengo en la retina ese último penalti, cuando Gameiro armó la pierna, levantó la cabeza, situó al portero rival y golpeó la pelota con una fuerza descomunal, la fuerza de miles de almas que desde la grada o desde sus casas habían empujado ese balón definitivo, esa pelota esencial que significaba ganar la tan soñada final; la fuerza con la que alguien muy querido desde el cielo había contribuido para hacer del lanzamiento algo realmente imparable. Fue como si se parara el tiempo, la ilusión del reloj detenido, la fuerza de que durante unos instantes no importara nada más en el mundo, esa devoción, casi fetichista a unos colores, a una camiseta o a un sentimiento que desbordaba alegría, que desparramaba ilusión.
SU MADRE FUE SEVILLA Y LE PRESTÓ SU NOMBRE Y PARA DEFENDERLO LE DIO A UNA AFICIÓN
Y es que, si el partido se jugó durante 12o minutos y en un tupido césped turinés, el espectáculo se vivió en la grada, ese lugar mágico y seductor donde la pelota se convierte en un elemento secundario, un complemento del sentimiento con el que se disfraza el juego y que te hace feliz, te hace gritar, reír, llorar y expresar una serie de pasiones realmente indescifrables.
Y POR ESO QUE HOY VENGO A VERTE
Por todo eso hoy el Sevilla no podía fallar, por todo eso y porque las finales además de para disfrutarlas están para ganarlas; la cruel historia no reconoce a los finalistas, no premia las oportunidades perdidas, ni los esfuerzos baldíos; en una final no importan atajos ni excusas, se trata de ganar y disfrutar.
Y esta tan deseada Copa ya va camino de Sevilla, ya no se puede escapar ¡¡¡A disfrutarla toca!!! Mientras...
LA GIRALDA PRESUME ORGULLOSA DE VER AL SEVILLA EN EL SÁNCHEZ PIZJUÁN





