El fútbol en España y la Ley de la selva

Las cosas como son
Agustín Castellote

 

 No es la primera vez que escribo sobre ello y, con toda seguridad, no creo que vaya a ser la última, es más, lamento profundamente no contar con un altavoz de mayor alcance, no en cuanto a libertad, ya que esto es imposible, pero sí en difusión y llegada, para poder denunciar con toda la fuerza del mundo, con toda la dureza de la que sea capaz, la desvergüenza y el abuso, el desprecio y la indiferencia con la que los dirigentes del fútbol español se vuelven a manifestar contra el principal activo que tiene el deporte : sus aficionados.

El 29-8-2011 el Arsenal inglés sufría la mayor humillación deportiva en sus 115 años de historia. Más de 3000 seguidores viajaron desde Londres a Manchester para ver la derrota de su equipo frente al United por 8 goles a 2. Un día triste, una jornada que difícilmente olvidarán, por el resultado, por la imagen del equipo y por la ejemplar reacción de unos dirigentes que, lejos de otras razones, quisieron recompensar a los suyos de aquel sabor amargo vivido en el mítico Old Trafford.

El Arsenal decidió pagar la entrada y el viaje de cada uno de los 3000 seguidores que aquel día fueron con el equipo, en desagravio a una afición que es parte de la razón de ser del club, y que con ese gesto se lo quisieron manifestar.

Inglaterra y Alemania se han convertido en el escaparate en el que todos se quisieran mirar, un ejemplo de organización y respeto, ajeno a lo que ocurre en el fútbol español, y cuyos resultados empiezan a dar sus frutos.

En estos días no hay programa de radio o televisión, no hay campaña de publicidad o promoción que no haga un sorteo entre sus seguidores de unas entradas para la final de Copa del Rey. Quizá porque nunca como en este año la demanda de localidades para la final había tenido tantas deserciones. Quizá porque nunca el aficionado se había sentido tan solo y nunca había contado con tal sensación de desamparo.

El abusivo precio de las entradas no tiene parangón, el desprecio con el que tratan a los seguidores tocó techo y la cobardía con la que se echan las culpas unos a otros, nos llena de sonrojo.

En los peores momentos de crisis que vive España, con niveles de pobreza superlativos; el precio de las entradas para la final en España supera con notable diferencia el precio de las finales en Italia, Inglaterra, Alemania y otros países europeos. Con una economía a la deriva y millones de parados, el precio de las entradas para esta final se ha disparado en relación a este mismo torneo en años anteriores.

Esa prepotencia, ese descaro, ese desprecio y ese abuso es lo que ha separado definitivamente al fútbol del aficionado, es lo que ha creado, junto a la actitud ¨mafiosa¨de algunos de sus dirigentes, los negocios incontrolados; el desigual reparto televisivo y los caprichosos horarios, un desapego hasta ahora desconocido, una ley de la selva por la que se rige este deporte y donde cada uno intenta establecer sus dominios.

Con seguridad el Bernabéu registrará una buena entrada y seguramente se llene, seguramente esto también les servirá a ellos de coartada para seguir mirando la realidad por encima del hombro y para seguir ejerciendo su ilimitado poder preñado de soberbia y es que, como decía Sartre, ¨cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren ¨.

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