Entre el cinismo y el sacasmo

RESENEKA
Alberto Vila

El significado literal del término sería: “mordedura de labios”. El sarcasmo es una crítica indirecta, pero la mayoría de las veces expuesta de forma evidente.

Internet está cambiando la historia de la civilización porque por primera vez ha dejado de ser posible controlar lo que las personas expresan. Este control lo intentan de vez en cuando, aquí y allá, pero la Red cada día se vuelve más ingobernable.

Esto incluye a la escoria que discrimina, insulta y descalifica. Lo que queda compensado por una mayoritaria variedad de pensamiento libre y heterogéneo. Los excesos y agravios sólo son un costo insignificante comparado con el mundo que hemos dejado. Aquel en el que sólo unos pocos privilegiados podían expresarse públicamente, mientras todos los demás estaban, o discriminados, o no tenían acceso a los canales para difundir sus ideas.

Los relatos oficiales. Los medios influidos por el poder. Los canales de expresión ya no se pueden controlar como antaño. Desde allí, desde la enorme tarea que desempeñan un puñado de periodistas y ciudadanos honestos, es desde dónde se está dejando en evidencia los cinismos, sarcasmos y demás perversiones de la manipulación.

Buena parte de los mensajes públicos que se están dando a conocer en la España de hoy podrían encajar en estos términos. Tanto por su intencionalidad de evidenciar los abusos del poder, cuanto procurar esconder las vergüenzas de comportamientos cuestionables.

En buena medida, las declaraciones exculpatorias, en relación a los casos de “presunta” corrupción, pese a haber sido encontrados en situaciones difícilmente explicables, los aludidos, sistemáticamente, enuncian sarcasmos.

Ello me recuerda a una amiga que tuvo la mala fortuna de ser descubierta por su marido en cama con su amante. Cuando le pregunté qué había hecho, con una larga mirada llena de conmiseración hacia mí, me respondió: “Negarlo”.

A juzgar por la situación actual de esta amiga, como la de los numerosos implicados en los asuntos de corrupción, el método no les ha ido nada mal. Pero ya no están tan cómodos como otrora.

La RAE define al sarcasmo como "Burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo". Me pregunto si los burlados somos los ciudadanos, el sistema democrático o, tal vez, es un indicador de que la Justicia no está garantizando el orden social que permite la convivencia sana entre los españoles.

Es un grado inferior de la ironía. Esta es una burla fina y disimulada de tono burlón con el que se da a entender lo contrario de lo que se dice. Lo que escuchamos casi de manera habitual es algo que no alcanza ese nivel. Son tan burdas las afirmaciones, que escapan a cualquier consideración medianamente irónica.

Quizá esto se deba a las conductas impunes que caracterizaron a estos personajes. Por tanto, desde esa seguridad se burlan del conjunto. Hacen y deshacen, mientras el conjunto los escucha y observa incrédulos. La impunidad.

El cinismo, por su parte, es la desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables. Actuar en el sentido inverso del anunciado sería un caso. Seguramente, los que me lean, tendrán una amplia variedad de ejemplos de los comportamientos cínicos.

En general, las declaraciones políticas se definieron por su notable uso del sarcasmo y el cinismo. Estos comportamientos, sin embargo, no pueden ser la norma del ejercicio de la comunicación con los ciudadanos.

Formular declaraciones a sabiendas de que se está mintiendo no queda calificado simplemente como una figura cínica. Es un fraude a la confianza ciudadana.

Miguel Platón, directivo de Telemadrid, acaba de publicar en la web de este organismo madrileño su opinión sobre la construcción del Valle de los Caídos.

En este posicionamiento señala que esta obra combate una "leyenda progre" sobre el monumento que Francisco Franco levantó para conmemorar su victoria, además de homenajear a los muertos del bando nacional.

Platón, evocador apellido, afirma que, "según la cual fue construido, en condiciones extremadamente penosas, por presos políticos condenados a trabajos forzados".

Para ello, sugiere la lectura de Los presos del Valle de los Caídos”, de la Editorial San Román, cuyo autor fue Alberto Bárcena, profesor de la Universidad CEU San Pablo. Nos lo recomienda Platón. ¿Irónico, no?

Este señor, considera que este libro demuestra que "ninguna de tales acusaciones es cierta" y señala que "la realidad es que nadie fue obligado a trabajar en las obras del Valle de los Caídos". Y estamos a un tris de regresar a la teoría geocéntrica, que casi le cuesta la hoguera a Galileo Galilei por contradecirla.

Recordemos que el 31 de octubre de 1992, el Papa Juan Pablo II rehabilitó a Galileo, 359 años después de que fuera condenado por la Iglesia. ¿No sienten cierta inquietud?

Las responsabilidades políticas no pueden eludirse de modo cínico. El presidente Nixon renunció por mentir. Pregúntense cuántos de nuestros cargos electos deberían hacerlo desde la Transición para aquí.

El vicesecretario de Comunicación del Partido Popular, Pablo Casado, ha presentado la página web CumPPlimos.

Parece ser ésta la respuesta del Gobierno de Mariano Rajoy para comunicar “adecuadamente”. Se afirma en ella que han cumplido el 92,5% del programa electoral con el que se presentaron a las elecciones generales en el año 2011.

El encargado de la presentación de este espacio ha declarado que el Gobierno de Rajoy "está haciendo honor a la palabra dada".

No deja de tener su encanto la frescura del señor Casado. Su entusiasmo es encomiable. El ardor con el que nos ofrece resultados en materias tan dispares como “proyección exterior”; “Más Emprendedores para la Creación de Empleo”; “Innovación para el Empleo” o, lo que lo deja al borde del cinismo: el capítulo “Crédito para financiar la Recuperación”. El porcentaje de cumplimiento de este apartado del Programa consigue el 100%.

En tanto, contraviniendo las afirmaciones de Casado, los parados españoles, lejanos de estos logros anunciados por el partido en el gobierno, llegan al 22,37%, y la ausencia de crédito productivo es evidente.

Esta es la respuesta que el presidente, desde una tribuna partidaria, se atreve a esgrimir como éxito. Me queda la duda si es un error de cálculo, una negligencia o una formulación cínica.

Tal vez esto resulte simplemente un sarcasmo, cuando conocemos que Borja Sarasola, que ocupó el puesto 12 en las listas de Cristina Cifuentes resultó imputado en el proceso por la denominada trama Púnica”. Su citación estaba fijada para el 15 de junio, desconvocándose días después de resultar  elegido diputado y, por tanto, pasara a ser aforado.

Esto no queda ahí. El mismo Borja Sarasola renunció a su acta de diputado los primeros días de julio. A pesar de haber sido citado por el juez como imputado, el Partido Popular lo nombró presidente del Comité Electoral de la formación en Madrid. Pero no en sustitución de cualquiera. Fue el reemplazo del antiguo consejero de Presidencia Salvador Victoria, imputado en el mismo caso Púnica.

Es un sarcasmo que el PP bloqueara la solicitud de comparecencia del presidente de gobierno en el Congreso para dar explicaciones sobre Púnica, Gürtel o Bárcenas.

Complementariamente, Ciudadanos está dando la medida de su ambición.

Cuando escuchemos los discursos con los que nos llenan los oídos y cubren páginas de cierta prensa, podemos acudir al pensamiento sarcástico de George Bernard Shaw:

Me gustaría tomarte en serio, pero hacerlo sería ofender tu inteligencia”. Dicho todo con el mayor respeto.

@Reseneka

 

 

 

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