The Fields of Athenry

LAS COSAS COMO SON
Agustín Castellote

             " Atrás quedan los campos de Athenry 

              donde una vez vimos a los pájaros 

              volando libres, teníamos sueños y

              canciones para cantar; cuánta soledad 

              en los campos de Athenry "

 Athenry es una pequeña localidad de apenas 4000 habitantes situada al oeste de Irlanda, un lugar perdido entre interminables campos verdes y hermosos castillos medievales, un pueblecito que no llamaría la atención si no fuera porque hay un halo luminoso que lo envuelve, algo cargado de misterio que convierte el escenario en un cuento de hadas. 

Más de dos millones de personas fallecidas y otros dos millones de desplazados supuso la página más negra y trágica en la historia de Irlanda, entre muertes y obligadas migraciones un cuarto de la población desapareció por la hambruna en 1845 ante la ineficaz política del Reino Unido, que muchos historiadores han llegado a calificar de auténtico genocidio. El efecto abrasador de aquellos años provocó que la población, que se moría de hambre, acudiera en un acto de desesperación a asaltar las tiendas para robar el maíz que llegaba de Estados Unidos. No era robar para vivir mejor, era robar para poder vivir. El joven Michael vivía en Athenry y fue uno de los muchos apresados y deportados a Australia en barco prisión por robar ese maíz, convertido en maná, para alimentar a su familia.

                      " A través del muro de un puerto solitario, 

                       ella observó caer la última estrella cuando 

                       el buque prisión zarpó. Están tan solitarios 

                       los campos de Athenry "

 Un relato de rabia, de ansiedad, de lucha y desesperación, una historia escrita a sangre y fuego en el corazón de los irlandeses que propició una hermosa canción, llena de dolor y rebeldía que el pueblo tomó para sí como himno frente a la injusticia y que se recita en cada taberna, en cada reunión y en cada lugar donde dos irlandeses, aún sin conocerse de nada, tengan la necesidad de sentir. 

Desde hace unos años las selecciones de Irlanda, de fútbol y rugby, no tienen otro himno que  The Fields of Athenry, el que se canta desde la grada, el que entonan sus aficionados, el que sale del corazón del pueblo, ese,frente al que es imposible no emocionarse y que nació en los verdes campos de Athenry y de la triste historia de Michael, ese que supone una de las manifestaciones más hermosas y emotivas que se han escuchado nunca en un campo de fútbol. 

@agcastellote

 

 

 

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