Hasta siempre y gracias, Carles Puyol

SIN VERGÜENZA
Manuel Ladrón de Guevara

A un deportista no siempre lo resumen los títulos o las marcas conseguidas, o, siendo rigurosos, no lo retratan ni definen completamente. La importancia real que, por ejemplo, tuvo don Alfredo Di Stéfano para el Madrid de los 60 no fue las ocho ligas y las cinco copas de Europa que logró en sus once años como jugador blanco. Di Stéfano fue para el Madrid mucho más que una irrepetible colección de títulos: forjó el carácter ganador que sigue teniendo la camiseta blanca, se la enfunde quien se la enfunde.

Con Carles Puyol pasa lo mismo. Su vida es puro Barça. Dijo una vez Steven Gerrard que cuando se hace una herida le sale sangre color rojo Liverpool. A Puyol le corre por las venas sangre azulgrana. Azul y grana, roja,  porque díganme ustedes quien  simboliza como él la mejor época de nuestra selección.

Se va porque no puede más, porque no le queda una lesión más por sufrir, porque se lo ha roto todo defendiendo a su club y al club de todos, y porque el tiempo, ese tirano miserable que no perdona a nadie, le ha dado el empujón definitivo. Se va, pero nos deja su ejemplo, y aquel gol memorable a los alemanes que cantamos juntos, madridistas, culés, béticos o sevillistas...

Angel Cappa, entrenador argentino muy aficionado a hacer frases redondas, dijo una vez que el futuro del fútbol está en el pasado. Si gente como CARLES PUYOL se nos va, no me cabe duda. 

 

 

 

 

España

(C) El Diario Fénix 2011        Contacto:  [email protected]