Liga: luces y sombras
A falta del partido aplazado Sporting-Barcelona, la primera vuelta de la liga ha tocado a su fin; lo primero que hay que decir es que no se sabe quién es el campeón de invierno, porque si bien el Atlético de Madrid es el líder, al Barcelona le queda un partido para completar la primera fase del campeonato ; pero en cualquier caso los títulos honoríficos no son sino argumentos simbólicos cuyo premio, que no es poco, es el reconocimiento al buen trabajo que se está haciendo y la línea correcta que deberá mantenerse hasta el final. At de Madrid, Barcelona y Real Madrid se cruzan parabienes, también algún coscorrón, en este primer acto, donde quedan perfectamente marcadas las fronteras de las intenciones que a partir de ahora pasarán a ser verdaderos objetivos.
Lo mejor de esta Liga en su primera parte se lo repartirían el líder, Atlético de Madrid, fiel a su idea, a su modelo y a su estilo, en permanente enfrentamiento a lo que se piensa ahí fuera y dispuesto a volver a profanar todo orden establecido; el Villarreal, modelo de gestión deportiva, a quien el tiempo y los resultados otorgan razones que a veces la razón no entiende, pero que los fríos números ponen en su lugar, y el Eibar, un ejemplo de todos los valores, deportivos y los que no lo son, que partiendo de la humildad, el trabajo y el esfuerzo, sin sonoros nombres pero con grandes hombres, ponen en cuestión credos y teorías que la pelota se encarga de seleccionar.
Si ellos son las luces, sin olvidarnos del juego del Barcelona o la fuerte irrupción del fútbol gallego, Celta y Depor, en el reino de los posibles; las sombras vienen delimitadas por aquellos cuyas expectativas se apartan diametralmente de sus posibilidades. Seguramente, el Valencia es un ejemplo de ello, muy lejos de las perspectivas y el lugar que le corresponde; Sevilla y Athletic tampoco han supuesto las alternativas que de ellos se esperaba al principio, y Real Sociedad dibuja un estado de limbo futbolístico, como el Betis, en el que sonrisas y lágrimas conviven y hasta se complementan. Los de abajo de la tabla están más o menos donde se esperaba, conscientes de que su liga es la del sufrimiento, la del alambre, la de mirar de reojo al rival hasta conseguir arañar la permanencia.
Quizá lo peor en esta primera fase de la liga, sean los nervios, la inquietud y hasta las urgencias;7 técnicos destituidos en apenas 19 partidos jugados es un claro ejemplo de imprudencia, que invita a pensar en el fracaso de un modelo y no tanto en el de las personas. Pensar que de los 29 equipos que perdieron la categoría, por causas deportivas, en los diez últimos años, 25 cambiaron de entrenador en el transcurso de la temporada, es darse de bruces con la cruda realidad; quizá porque el fútbol se juega mucho con los pies y poco con la cabeza, quizá porque se ha convertido en un deporte envenenado en el que unos tienen que morir, deportivamente, para que otros sigan viviendo, o quizá sea tan simple que, como dijo Joaquín Caparrós, el problema es que en el fútbol se pasa de puta a monja en apenas cinco minutos.
@AgCastellote







