Que también hable la Justicia

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

Un golpe seco rompe en mil pedazos todos nuestros buenos pensamientos como si se tratara de un jarrón chino. Un golpe llamado corrupción. Desde los cuatro puntos cardinales de este país maldecido afloran brotes envenenados que corroen sus entrañas. España se cimbrea temblorosa sobre un cadalso, los españolitos no sabemos ya qué hacer para sobrevivir y capear un aluvión de problemas cotidianos, mientras leemos, escuchamos y vemos cómo unos malnacidos viven y han vivido a cuerpo de rey con el dinero de todos.

¿Existe algo más ignominioso que utilizar un dinero que no es tuyo para satisfacer tus debilidades?

¿Hay algo más asqueroso que una mentira intencionada?

¿De qué te sirve levantarte al alba, trabajar a la par que el sol y terminar sin apenas energías cuando la luna aparece, así un día tras otro, durante muchos días, si al final del trayecto marcado con tu sudor ha venido un tipo trajeado y ha borrado las huellas de tu esfuerzo?

¿Cómo puede sentirse un ciudadano si los que, supuestamente, tienen que dirigir el timón de tu comunidad dilapidan el dinero conseguido con tu trabajo en fastos y eventos que sólo sirven para hinchar la cuenta corriente de terceros?

La gente, más que triste, anda enfadada y con un elevado grado de frustración mordiéndole el orgullo. Porque la gente es honrada y piensa que los que tienen que llevar el timón de sus asuntos también tiene que ser honrada. Y no lo es, no lo demuestra. Ahora, España se encuentra embarrancada y a los españoles se nos pide una elevada dosis de sacrificio. Justo en medio de la cuesta, se descubre un aluvión de casos que nos envenena la sangre de ira. Al ciudadano se le pide que dé un paso al frente. Pero ya va siendo hora de que alguien dé la cara por la ciudadanía. Y que también hable la Justicia.

Foto: Carmen Vela

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