Quiero mirar en la letra menuda un gramo de alegría
En este lunes vestido de rocas, yo quisiera llevar un barco de sueños hermosos a mucha gente que ha perdido o está a punto de perder ese hilillo de esperanza al que se agarra con una desesperación conmovedora. A esa gente, quisiera meterle en la sangre un barco de realidades bonitas o hechos que dulcifiquen su vida tan llena de espinas.
Quiero mirar en la letra menuda un gramo de alegría, algún síntoma que invite al optimismo y aleje los malos vientos de la tristeza.
Me gustaría llevar un aluvión de buenas noticias a esa legión de personas que ahora espera en la cola del INEM una respuesta adecuada a su tragedia.
Me gustaría decirle a toda esa gente, a esos millones de personas que duermen con el corazón encogido porque sus amaneceres llegan cargados de cristales rotos, que los mercados han ordenado un respiro y que las calles no vomitan más tristezas.
A toda esa gente que ya no tiene casa, que se agolpa en las puertas de almas solidarias, me gustaría decirle que la vida sigue también con ellos y que ellos son importantes. Son lo más importante. Por esa gente que ahora no ríe merece la pena seguir luchando. Es tu reto que mucha gente vuelva a respirar y recobre la sonrisa.
Foto: Carmen Vela






