Valores originarios contra la ética laxa
Si bien el discurso político se ha convertido en un extremo de la ambigüedad y la contradicción. La dura realidad por la que transitamos ha creado un sentimiento colectivo de rechazo a los modos de practicar una Ética Laxa.
Las personas se comienzan a percatar del nivel del despojo al que las someten las políticas de la “tercera vía”. En el laborismo británico la elección de un dirigente como Jeremy Corbyn, representa un giro opuesto al de Tony Blair. Un intento de regreso a los Valores Originarios. El propio socialismo español está manifestando tensiones internas y derrotas externas, que indican la frustración de sus militantes y votantes.
La socialdemocracia europea, en su alianza con la derecha, al permitir que Juncker presida la Comisión Europea, deja a las claras su distancia de la sociedad y la cercanía con los centros financieros.
El propio Rajoy alza la acusación al líder del socialismo español, cuando le reprocha que haya permitido gobiernos de “radicales”. Ambos líderes están formando parte de un acuerdo a nivel europeo, en instrumentar la “tercera vía”. Lo que supone la permanencia del bipartidismo.
Si se lo analiza de cerca, es lógico. Pedro Sánchez no ha sido claro en sus actuaciones concretas. Eso produce desconfianza en el votante. El voto en contra en la eurocámara, al inicio de su gestión como secretario general, no fue suficiente. Los votos de los europarlamentarios socialistas no eran necesarios. Algunos afirman que fue un gesto calculado. Veamos. El voto en contra de los eurodiputados del PSOE a la elección de Juncker como Presidente de la Comisión Europea fue, según el dirigente socialista, por razones de política nacional y “en coherencia” con la campaña de las elecciones europeas del 25 de mayo. Sus continuas contradicciones actuales y de hemeroteca, confunden a propios y extraños. Observen al enfado de Rajoy. La Ética Laxa por ambos lados.
Más tarde, el 16 de septiembre, rompiendo esa “coherencia”, votaron la Resolución con las recomendaciones acerca del acuerdo comercial con EEUU. Conocido por sus siglas TTIP. Esta es la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), o en su versión inglesa como Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP). El que, hace un mes, no se intentó votar por falta de consenso.
En un debate previo, en la Eurocámara, Esteban González Pons, afirmó que el TTIP es una "herramienta para crear empleo". Este político del PP español la consideró como una "oportunidad" que, por ejemplo, posibilitaría a los agricultores "no pagar aranceles del 30 % por vender naranjas a EEUU". Agregó también que, además, beneficiaría "a las pequeñas y medianas empresas y a los consumidores al haber mayor competencia". Recordemos que la idea de “competencia” de este gobierno es la precarización de las rentas del trabajo, por lo que el micro y pequeño empresario, en su mayoría autónomo, se verían afectado.
Esta resolución se aprobó con un apoyo mayoritario de los europarlamentarios populares, prácticamente todos los socialdemócratas y los liberales. En el caso de los socialdemócratas hubo votos en contra, provenientes de los laboristas británicos y los socialistas belgas, franceses y austríacos. Como imaginarán, los eurodiputados del PSOE votaron a favor de la resolución. En resumen, el informe fue aprobado por 436 votos a favor, 241 en contra y 32 abstenciones. Son los números de la Ética Laxa.
También parece serlo que el presidente de la Comisión Europea, nuevamente Jean-Claude Juncker, haya negado el haber creado un sistema de elusión fiscal en Luxemburgo en los 18 años que dirigió el país. En respuesta a que los servicios de Competencia Europeos, que habían detectado ciertas “resoluciones tributarias problemáticas” en algunos países. Ante dos comisiones del Parlamento Europeo sobre fiscalidad, Juncker, de manera natural, afirmó que “nunca estableció ningún sistema en Luxemburgo con el objetivo de asegurar que hubiera una elusión fiscal para discriminar a otros Estados miembros”.
Todo se deriva de la presunta arbitrariedad de Luxemburgo, detectada en 2014, al pactar ventajas fiscales secretas con más de tres centenares de multinacionales entre 2002 y 2010. Tal fue el caso de Pepsi, IKEA, AIG, Coach o Deutsche Bank. Es bueno recordar que, el comisario europeo de finanzas. Pierre Moscovici, defendiese a Juncker, al afirmar que los “tax rulings”, acuerdos de “elusión fiscal”, no son una práctica exclusiva de Luxemburgo. También añadió que “no es malo que las empresas puedan anticipar sus impuestos corporativos”. Lo cuestionable fue la opacidad en las gestiones. Los Valores Originarios de la fundación de la UE han desaparecido.
Lo que convierte este episodio en un caso de Ética Laxa, es que el problema surge cuando una resolución favorece con un trato preferencial a ciertas compañías. Nuestro ministro de hacienda nos podría ilustrar al respecto. Por ejemplo, el hecho de que las multinacionales se beneficien de ellos para evitar el pago de impuestos.
La elusión fiscal se práctica en varios Estados miembro. Sería interesante conocer cuantas de las empresas de la Marca España están beneficiándose de estos acuerdos. Destaquemos que, en sí, no constituyen un problema legal. No están configurados como delito. La ley no lo considera así. Aunque esta situación debería revisarse. Sería la recuperación de los Valores Originarios.
Es incuestionable que una práctica de este tipo es moralmente cuestionable. Desde la prensa independiente se ha acusado a Juncker de prevaricación. No se lo puede acusar de tal cosa. Si la legislación admite esta expresión de la Ética Laxa, lo que correspondería, tal vez, deba ser una movilización a la recuperación de los Valores Originarios. ¿Cómo se puede esperar de estos representantes una sensibilidad humanista, cuando sólo se agilizan por motivos estrictamente económicos?
Arrinconemos con el Estado de Derecho a los que se muevan en una Ética Laxa. ¿Cómo? Con el voto, por supuesto.
@Reseneka
http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/4868-valores-originarios-contra-la-etica-laxa.html






