¿Quién será el culpable del sinceramiento económico?

ARGENTINA: Nuevo análisis político de Rosendo Fraga
ARGENTINA

El Kirchnerismo hizo campaña electoral diciendo que con Mauricio Macri se venía un "ajuste" de la economía. Por su parte Hugo Moyano ha preferido decir que tendrá lugar un "sinceramiento" de las variables económicas.

Sea en forma gradual o drástica, la nueva administración -y lo mismo hubiera sido con Daniel Scioli- tendrá que pagar los costos de una política económica que, conducida por Axel Kicillof, logró posponer hasta el nuevo gobierno la resolución de cuestiones económicas como la devaluación, el aumento de tarifas, la reducción de la inflación o el acuerdo con los holdouts, entre otras, que tienen costo sobre todo para los sectores de menores ingresos.

Es lo que anticipa la discusión sobre la tasa de inflación que se ha incrementado en noviembre: ¿es culpa de Macri, como ya dice el Kirchnerismo, o es el inicio del inevitable sinceramiento de los problemas postergados deliberadamente para el nuevo gobierno?

El gobierno de Cambiemos enfrenta un dilema al respecto: si asume la gravedad de la situación económica corre el riego de afectar las expectativas favorables que despierta la nueva administración en materia de decisiones económicas, pero si no lo hace puede terminar haciéndose cargo ante los ojos de la gente del costo social del "sinceramiento" de la economía al que alude Moyano.

Mirando hacia atrás, tanto Menem como Kirchner tuvieron la ventaja de que los problemas económicos fueron explicitados antes de que asumieran. Los finales de Alfonsín y de De la Rúa fueron elocuentes en cuanto a la crisis que subyacía: en ambos casos la sociedad tenía en claro que los problemas que estaban viviendo no eran consecuencia de las acciones de los nuevos gobiernos, sino de desaciertos de los anteriores. En ambos casos, también, era fácil echarle la culpa a las administraciones anteriores de problemas que eran actuales.

Además, tanto Menem como Kirchner tuvieron un ciclo económico externo a favor que el nuevo gobierno argentino no tendrá, dado que el mejor momento para el precio de las materias primas que exporta la región parece haber pasado.

Al nuevo gobierno se le plantea así un dilema: sincerar la gravedad de los problemas, responsabilizando por ello a la administración anterior, o subestimarlos para no afectar las expectativas, pero a riesgo de que a los pocos meses la gente haya olvidado y responsabilice de los mismos al actual gobierno, si bien son consecuencia de desaciertos del pasado reciente.

Pero la política está para resolver dilemas y el discurso con el cual Mauricio Macri inició su gestión el 10 de diciembre delineó ese camino, si bien sin mucho énfasis.

@RosendoMFraga

http://www.nuevamayoria.com/index.php?option=com_content&task=view&id=4974&Itemid=39

 

 

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