Casi novecientas personas (hombres, mujeres, niños, ancianos…) desaparecieron en las aguas del Mediterráneo, un mar que en una orilla destila alegría, progreso y futuro y en la orilla contraria vomita desesperación, miedo y no conoce mañanas.
Casi novecientas personas, un pueblo entero, se encontraron con la negrura húmeda de la muerte.