Sin vergüenza

Javier Tebas, de homenajes y agravios

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Manuel Ladrón de Guevara

En España, si cogemos a un tonto y le ponemos una gorra… o lo hacemos directivo de la LFP ya tenemos dos tontos. No encuentro otra manera de explicar la última de don Javier Tebas Medrano y su gente. Resulta, que para homenajear a la afición del Villarreral, magnífica pero de cuyo seno salió el cerebro rapado que lanzó el bote de humo el otro día, castiga a la del Betis, la del Valencia, y la del Rayo, que deben ser muy malas.

A propósito de Messi

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Manuel Ladrón de Guevara

Hoy le vi salir otra vez al campo, aquel primero de mayo de 2005. Sustituyó a Samuel Eto’o, que había marcado el exiguo 1-0 con que Barcelona le ganaba al Albacete en el Camp Nou. Sus minutos sobre el cesped fueron toda una declaración de intenciones: al poco de salir, recibe la pelota de Ronaldinho y la manda dentro con una vaselina preciosa.

Bienvenido, Gabi

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Manuel Ladrón de Guevara

Es el fútbol, entre otras cosas y como  tantas otras cosas en la vida, un estado de ánimo. Hemos visto –ustedes lo recordarán-  a magníficos equipos irse de cabeza a Segunda División. Aún me acuerdo del segundazo de aquel Atletico del año 2000 en el que jugaban el mejor Valerón, mi paisano Kiko Narváez y Hasselbaink, por citar solo a unos pocos. Creo que todos coincidimos en que no es tan malo el Betis como dice su clasificación y certifican los números.

No hay enemigo pequeño

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Manuel Ladrón de Guevara

Hay una cosa peor que gobernar mal una empresa, y es no gobernarla en absoluto. Esa es la realidad del Betis, con un administrador judicial censurado  y dimitido, y un consejo cuya existencia misma depende en rigor del administrador dimitido y censurado.  Y digo yo que alguien debería pedirle cuentas a la jueza del prenda que ha puesto al frente del Betis para sustituir al otro prenda, a quién, a todo esto, debe estar goteándole el colmillo. Y mientras, el equipo sigue arrastrándose partido a partido.

Improvisando, Betis

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Manuel Ladrón de Guevara

Escribió George Gershwin que "el jazz es como la vida misma: es mejor cuando improvisas..." Si aplicásemos esto al fútbol, el Betis lo estaría haciendo de cine. Pero lamentablemente esto no es así. Desde hace algún tiempo da la impresión de improvisar cada decisión, de no saber muy bien cómo arreglar la enorme vía de agua que se le ha abierto al proyecto. Mira que es complicado equivocarse tanto, tan gravemente en tan poco tiempo.

San Mamés, 1957...

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Manuel Ladrón de Guevara

El 16 de enero de 1957 se jugó en el viejo San Mamés uno de esos partidos bendecidos con la maldición de no acabar nunca. El Athletic de Carmelo, Garay, Mauri, Maguregui, Gainza... sigue, 56 años después, dándole patadas al  balón sobre la nieve, y marcándole goles a pares al Manchester de Matt Busby. El partido se juega una y otra vez en la memoria de los aficionados del Athletic.

...Y la música sigue

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Manuel Ladrón de Guevara

 Y la vida sigue. Y dejamos a nuestra espalda, habitando las maleables alacenas de la memoria, a gentes que nos acompañaron durante un tramo del camino. Atrás quedan montañas que ayer parecían insalvables y que hoy, en la distancia, son solo collados cada vez más difusos. Si eso es verdad para cada uno de nosotros, lo es con mucha más frecuencia en un club de fútbol.

No es fútbol, son negocios

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Manuel Ladrón de Guevara

Escribió Eduardo Galeano que el fútbol y la religión comparten la devoción de sus creyentes y la desconfianza de casi todos los intelectuales. Tienen además en común la inmutabilidad de su sus principios y de las reglas que los rigen. Sus élites muestran una desconfianza visceral hacia cualquier posibilidad de evolución o cambio.

En el adiós de Mel

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Manuel Ladrón de Guevara

Hay razones del corazón que la razón ni atiende ni entiende. Y si hablamos de fútbol, también al revés. Hay razones que por mucho que te las expliquen no te las puede explicar. La destitución de Mel me ha parecido una torpeza monumental. Le han hecho al club lo peor que le se le puede hacer en la situación en la que está: fracturarlo.

Caretas

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Manuel Ladrón de Guevara

A Stanley Mattheus lo premiaron con el balón de oro cuando ya había cumplido 41 años. Luego siguió jugando hasta los cincuenta, y recién retirado la reina de los ingleses lo nombró caballero del imperio británico. Inglaterra ganaba un caballero, el futbol perdía otro. El suyo fue el primer balón de oro de la historia.

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