Sin vergüenza

Coraje de madre

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Manuel Ladrón de Guevara

Aquel niño era para ella el aire que respiraba. Aunque empezaba a comprender que seguir llamándolo “mi niño” era un evidente exceso de madre, no podía evitar que la ternura se le desparramara cada vez que lo veía sonreír.

Lady sings the blues

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Manuel Ladrón de Guevara

El humo de la sala casi me impedía ver el escenario. El local no era muy grande, pero volvía a estar repleto. Y allí estaba otra vez mi nena.

Probablemente era amor

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Manuel Ladrón de Guevara

La cara no era memorable. Tampoco su cuerpo de adarga. Tenía ese andar vacilante de quienes están siempre en las nubes.

El entierro

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Manuel Ladrón de Guevara

Que aquel era un entierro de categoría, se notaba por la cantidad y la calidad del público que llenaba la iglesia; el hecho era manifiestamente notable, en estos tiempos que corren de descreimiento, indiferencia cuando no directamente impiedad,  y templos despoblados; era tanta la gente que ocupaba  los bancos y se arracimaba en las naves, que los turistas –siempre tan numerosos como molestos pero necesarios -, sorprendidos, se paraban en la puert

Muñequita linda

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Manuel Ladrón de Guevara

Cuando lo vio colgado en su habitación supo que no se lo pondría; no entraría vestida con él colgada del brazo de su padre en aquella iglesia, ni haría luego la memorable entrada de princesa del cuello del príncipe soñado en aquel espacioso y carísimo  loft regalo de  papá.

Camino de Damasco

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Manuel Ladrón de Guevara

Hay gestos o accidentes mínimos capaces de perturbar nuestra vida para siempre; el reventón de una rueda que nos impide subir a un avión que poco después se estrella sin dejar supervivientes; un mensaje inconveniente en el teléfono móvil que olvidamos borrar y que nos obliga a un oneroso divorcio; una alteración inoportuna en nuestro trayecto habitual que nos dirige a la calle donde se embosca una mano homicida; la cartera que veo caer de bolsillo del panta

Joaquín, el futbolista feliz

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Manuel Ladrón de Guevara

Es el fútbol, como tantas otras cosas en la vida, un estado de ánimo. Hay jugadores que acuden a los estadios como quien va a la obra o a la oficina, para cumplir con una obligación y darle de comer a la familia.

Separatistas y separadores

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Manuel Ladrón de Guevara

Fue Francesc Cambó un histórico dirigente del nacionalismo catalán de principios del siglo pasado; impulsor con Prat de la Riba de la Liga Regionalista, su talante conservador le llevó a formar parte como ministro de Hacienda y de Fomento en sendos gobiernos durante el reinado de Alfonso XIII.

Vivir peligrosamente

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Manuel Ladrón de Guevara

El ejercicio del coraje no es en modo alguno uso acostumbrado; en este  tiempo que es el nuestro no menudean los actos de auténtico valor. Será por eso, por su extravagancia, que nos emocionan tanto, aunque no hasta el límite de arriesgar nuestro precario equilibrio en su emulación.

La Cultura, al río

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Manuel Ladrón de Guevara

En diciembre de 1936 moría en Salamanca Miguel de Unamuno. Moría solo y repudiado por todos. Por la República, que él había ayudado a construir y que no le perdonaba su inicial apoyo entusiasta al alzamiento; y por los fascistas apiñados en la capital salmantina en torno a Millán Astray, y que estuvieron a punto de lincharlo en el paraninfo de la universidad, tras su valiente enfrentamiento con el mutilado militar.

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