Cataluña y la Constitución, en callejones sin salida
Parece que la vía emprendida por los nacionalistas catalanes –la de celebrar una consulta a los ciudadanos de Cataluña sobre el futuro de sus relaciones con España– conduce a un callejón sin salida. Es una conclusión muy extendida entre quienes critican lo que se considera aventura soberanista del gobierno y del parlamento de la comunidad catalana. Puede que incluso también entre una parte de quienes reivindican la independencia, los que lo hacen por simple oportunismo electoral. Al fin y al cabo, hay mucho interés electoralista inmediato en torno a esta cuestión, tanto entre quienes se han subido al carro de unas movilizaciones que no habían convocado pero en las que vieron un vivero de votos, como entre quienes apelan al inmovilismo legal para mantener los votos de la España profunda.
Pero no parece que ese sea el único callejón sin salida en esta historia. En el debate cordial que mantuvieron el pasado domingo 2 de febrero Artur Mas, presidente de la Generalitat de Cataluña, y Felipe González, ex presidente del Gobierno español, en La Sexta TV, con Jordi Évole como árbitro, se volvió a repetir lo del callejón sin salida. Pero el caso es que la alternativa que esbozaba Felipe González tampoco parece que tenga la vía expedita.
Conseguir que el actual gobierno central de España ceda al gobierno catalán la competencia para convocar un referéndum sobre la independencia es prácticamente imposible. Pero tampoco tiene mayores posibilidades la propuesta que aconsejaba Felipe González en ese debate, en línea con la que manejan sus compañeros socialistas: una reforma constitucional que, entre otras cosas, haga una redefinición de la configuración territorial de España, en un sentido federal, respetando los derechos básicos comunes a todos los españoles, pero respetando también las singularidades de cada territorio (una manera camuflada de decir que Cataluña debe tener un estatus especial). Lo expresó también, con otras palabras, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en su visita a Cataluña: sí al café para todos, pero que cada cual lo tome como le apetezca.
Este callejón de la reforma constitucional tampoco tiene salida porque el Partido Popular, simplemente, no quiere abrir la verja que lo cierra. Ni ahora que tiene mayoría absoluta ni cuando tenga mayoría relativa ni cuando vuelva a la oposición pero con suficientes votos para bloquearlo.
Desde su puesto de guardián de las esencias –las democráticas, las patrióticas, las históricas y hasta las metafísicas–, la derecha gobernante ha decidido parar la historia y, si acaso, retroceder unas cuantas décadas. En esa tendencia involucionista general, cualquier modificación del estatus de Cataluña o cualquier reforma constitucional que no sea propuesta por Angela Merkel tiene todas las posibilidades de atascarse en un callejón sin salida.
Por cierto, en uno de esos giros hacia el pasado, el de recortar la práctica de la justicia universal en la que España había sido pionera, los populares han encontrado la complicidad de CiU. Para algunos, ahorrar dinero que no sea para los de siempre y restringir derechos está por encima de diferencias territoriales.






Comentarios
No perdamos de vista que el
No perdamos de vista que el intento de secesión que promueve la derecha nacionalista de Cataluña es una huida hacia delante ante el disparatado modelo de gasto que ellos han montado a lo largo de 30 años y que la crisis desnudó a partir de 2008. No es que se les haya inflamado la patria de repente, es que han elegido practicar este indigesto monocultivo para abstraerse de la tarea de gobernar* y tener que desmontar los privilegios de la élite apesebrada en los presupuestos públicos. Estamos ante un "problema" mal explicado y peor diagnosticado, manejado indecentemente por esta derecha oscurantista e irresponsable, que no duda en intensificar el sufrimiento de las capas menos afectas a su plan (la clase trabajadora mayoritariamente "charnega"). * En todo 2013 sólo han aprobado una mini ley; la que reestablece el impuesto de sucesiones que CiU había eliminado en 2011. Por cierto, que en el espacio de tiempo sin impuesto de sucesiones se produjo la "sucesión" en la familia Mas. ¡Que casualidad!