Cristiano y Jesé encarrilan la eliminatoria en Roma
El Real Madrid se impuso a domicilio al conjunto romano, en un encuentro donde la eficacia se impuso a la brillantez en el juego. Asimismo, Zidane solventa la primera prueba seria como entrenador blanco gracias a los goles de Cristiano Ronaldo y Jesé, que allanan el camino a cuartos de final de la Champions League.
En una primera parte insulsa, la Roma logró llevar el partido a su terreno. Apenas si se encadenaban más de dos asociaciones, los minutos marcaban continuas pérdidas de balón de uno y otro equipo. Spalletti tejió un entramado defensivo que embutía al Real Madrid cortándole las alas, obligándole a jugar siempre por dentro. De este modo, el tráfico por la zona central imposibilitaba hilvanar alguna ocasión de peligro sin acudir a los costados, donde Cristiano estaba muy bien marcado y James carece de profundidad para abrir el campo.
El encuentro llamaba a voces a los laterales. Sin embargo, Marcelo y Carvajal no se atrevían a desatender sus marcas. Salah y El Shaarawy mantenían en vilo a la zaga blanca, amenazando con la verticalidad y vertiginosidad de sus contragolpes. Así era que el balón lo amasaba el Real Madrid, pero daba la sensación que la Roma dominaba el encuentro. El conjunto local domaba al visitante dejándole tocar no más allá de la medular; Modric y Kroos no conectaban con un Isco errático y un Benzema desaparecido. El francés, cuasi meditabundo, no fue la llave que otrora abriera defensas rivales.
El segundo período mantenía el ritmo tedioso del primero hasta que Cristiano Ronaldo despertó. El portugués aprovechó uno de los pocos desajustes del conjunto romano y desbordó por la izquierda, recortando hacia dentro, enviando al fondo de las mallas un balón que golpeó en Florenzi. Al 0-1 le acompañaron una oleada de ocasiones blancas inusitadas hasta el minuto 50, sucedidas por otras de los locales que si no empataron el encuentro fue por un providencial Varane, que esterilizó un pase atrás del insostenible Salah, dejando a Dzeko con la miel en los labios.
Zidane leyó el encuentro y terminó por redibujar su equipo, introduciendo a Jesé por Isco. El cambio bajaba a James a la sala de máquinas y dejaba al canario arriba para rematar a una defensa romana lastrada por el cansancio físico. El canterano blanco, más vertical que el colombiano, dio la razón a su entrenador a los pocos minutos de ingresar en el campo, firmando el segundo tanto en un eslalon fugaz cerrado con un disparo cruzado inapelable.
El técnico francés superó así su primer examen gracias a un resultado engañoso, donde el marcador enmascara una imagen de equipo oxidado física y tácticamente. La superioridad de los atacantes romanos dejó en evidencia a los zagueros blancos, desbordados en todas las internadas de Salah, El Shaarawy, Pjanic o Perotti. De este modo, el Real Madrid encarrila la eliminatoria pero no convence. Menos, pensando en la entidad del rival que tenía enfrente y los que vienen por delante.
@adricortesp








Comentarios
Enviar un comentario nuevo