El Sí pero No de Susana
En contra de lo que muchos pudieran pensar, la flamante lideresa del socialismo español, la trianera Susana Díaz, no ha improvisado ninguno de los pasos dados desde que, el lunes 26, Alfredo Pérez Rubalcaba anunció su "abdicación" en diferido de la Secretaría General y la convocatoria de un congreso federal. Todo ello tras cosechar, según Díaz, "los peores resultados electorales de la historia del PSOE".
Hasta la puesta en escena de su renuncia a la batalla por la Secretaría General fue diseñada y calculada al detalle por la jefa de filas del socialismo y del gobierno andaluz.
Un anuncio, una única comparecencia a través de un concreto medio de comunicación, que ha dejado entrever en gran medida que a Susana Díaz le gusta tener bajo control cualquier proceso, por muy democrático que pueda parecer.
Ya sucedió hace un año cuando Pepe Griñán, confidencialmente alertado dos meses antes de las intenciones de pre imputarle por la jueza Mercedes Alaya en el Caso Eres, tomó la decisión de dejar la presidencia de la Junta de Andalucía y, también, la secretaría general de la poderosa agrupación andaluza del PSOE.
Fue entonces cuando Susana Díaz, curtida en mil batallas orgánicas desde los 16 años en las JJSS, dio el paso para presentarse a unas primarias que merecieron el calificativo de "exprés". Ungida como heredera por el dedo de Griñán, de poco o de nada les sirvió a sus animosos e ilusos adversarios del momento, el ex consejero y diplomático Luis Planas Puchades y el alcalde de la localidad granadina de Jun, José Antonio Rodríguez Salas, competir con ella en la búsqueda de los miles de avales necesarios que ni siquiera lograron reunir para presentarse. Tampoco sirvió para nada la acerada y minoritaria oposición interna al singular proceso de primarias, capitaneada por el ex presidente de la Junta Pepe Rodríguez de la Borbolla. Al final, en poco más de veinte días, quedó sustanciado un relevo que, en apariencia, estuvo sometido a unas democráticas primarias, aunque las urnas no llegaran siquiera a sacarse de los armarios de las agrupaciones del partido.
Rubalcaba tapona
Tras el anuncio de Rubalcaba del 26 de mayo y la apertura del melón federal sucesorio, Susana Díaz dedicó sus escasas comparecencias periodísticas sobre el asunto a cultivar la ambigüedad. Ni sí, ni no, sino todo lo contrario, pero pasando por Andalucía. Solo se le escuchó proclamar algo que no pasó desapercibido para quienes siguieron muy de cerca (ocho meses antes) su irresistible ascenso a la cúpula del partido y del gobierno regional sin pasar por las urnas. Fue cuando dijo que deseaba que el proceso de renovación federal tenía que hacerse de forma similar a como se había hecho en Andalucía, desde la unidad y por la integración del partido. Dijo eso y sostuvo, al mismo tiempo, que su prioridad, hoy por hoy, eran Andalucía y los andaluces. Y su mano derecha orgánica en la CER, el gaditano Juan Cornejo, se encargó de completar el ambiguo mensaje declarando, una y otra vez, machaconamente, que el cargo de Presidenta de la Junta y el de Secretaria General del PSOE eran perfectamente compatibles.
Fue entonces cuando mucha gente del partido, dentro y fuera de Andalucía, interpretó que, llegado el caso, buscaría también la aclamación, comparecer en solitario a por el máximo cargo ejecutivo del partido, tal y como había sucedido en el proceso andaluz.
La maniobra de Rubalcaba aceptando de inmediato una propuesta de Eduardo Madina para que el proceso de elección se sustentara en "un militante un voto", fue interpretado en el cuartel general de Susana en Sevilla como una operación contraria a las aspiraciones de la líder andaluza. "Una clara operación de tapón de Rubalcaba contra Susana", en palabras de un parlamentario andaluz del PSOE, próximo a la dirigente sevillana. Fue cuando comenzaron, además de las tensiones internas, las presiones. Desde la vieja guardia - Felipe González, Manuel Chaves, Pepe Bono, Pepe Blanco, etc etc- hasta los actuales barones territoriales del socialismo español, excepción hecha de los de Extremadura y Asturias. Comenzó a levantarse una gran ola de apoyos. Una ola que, supuestamente, habría contado de forma sigilosa con el impulso previo de importantes empresarios del Ibex 35, con los que Susana Díaz lleva meses dialogando y firmando convenios desde hace tiempo, amén de La Zarzuela. No en vano, Díaz ha sido una de las dirigentes regionales que más fluidos contactos ha mantenido con el Rey Juan Carlos en lo que va de año y también con el heredero, Felipe de Borbón, en cuyo avión viajó de vuelta desde Turín acompañando al Príncipe tras la victoria del Sevilla. Su reiterada defensa de la Constitución, la unidad territorial de España y en contra del "derecho a decidir" en Cataluña, tranquiliza y mucho a la institución monárquica.
A todo esto, la derecha, el PP, y sus terminales mediáticas, se sumaron a la ola convertida tsunami dando por hecho que Susana Díaz caería en las tentaciones de irse a Madrid. Su ida, además de colocar al bipartito con IU en almoneda, podría suponer la rotura a medio plazo de la "columna vertebral" del PSOE, esto es la federación andaluza que el 25M había logrado remontar diez puntos sobre PP-A. Todo ello, por cierto, en medio de una gran abstención y pérdida de votos que muchos obviaron a la hora de jalear y valorar a Díaz en su carrera hacia Ferraz.
No obstante las presiones y la unanimidades, el aspirante miembro de la ejecutiva del desastre del 25M, Eduardo Madina mantuvo el tipo, a pesar de "recibir presiones" para su retirada o integración en una única candidatura liderada por Díaz, algo que no lograron. Mientras tanto corrían los plazos establecidos para el inicio de la recogida de avales este viernes día 13.
Un mensaje, un medio
El lunes día 9, a media tarde, Susana Díaz ya había tomado en firme su decisión y el calendario la obligaba a comunicarla. Se tenía que enfrentar a explicar a la opinión pública el motivo por el que no iba a concurrir a las primarias para la Secretaría General. Había llegado el momento de desarrollar la muletilla justificativa tantas veces repetida por Susana en las dos últimas semanas: Andalucía y los andaluces son la prioridad. Un argumento y una decisión que, de haber sido realmente sincera, la podría haber expuesto en el minuto uno, evitando así dos semanas de expectación en torno a su decisión. Fue ese lunes por la tarde cuando ofrece a la Cadena SER la primicia, con amplia entrevista incluida. La dirigente socialista perdió una magnifica oportunidad de comportarse respetuosamente con la labor de los periodistas andaluces a los que debería haber convocado en una conferencia informativa, con preguntas abiertas, para dar cuenta de su esperada decisión final. Pero, como se apuntó al principio, a ella le gusta que sus grandes momentos políticos estén bajo control, no dejando nada a la improvisación. Y así se hizo una vez más.
Pasar del "sí, pero no" de Susana posibilitó, de paso, un triste espectáculo dado por el nuevo líder del PP-A, Juanma Moreno Bonilla, interviniendo casi a diario en cuestiones internas del partido adversario, algo nunca visto hasta ahora en la vida política andaluza. Resultaría especialmente patético ver y oír a Moreno Bonilla, que se había hartado de criticar a Díaz por su posible desembarco en Madrid, improvisar una mañanera rueda de prensa en Génova 13 para proclamar que Díaz había protagonizado "un repliegue estratégico".
No le faltaba parte de razón al ex Secretario de Estado de Ana Mato, nominado digitalmente líder andaluz del PP por Mariano Rajoy desde Madrid. Susana ha plegado velas momentáneamente, cierto, pero eso no significa que se haya convertido en un jarrón decorativo en la escena socialista española. Todo lo contrario. Mandará en la futura ejecutiva. Seguramente la nombrarán presidenta del partido, colocará en puestos estratégicos a personas de su máxima confianza y, aunque ha dicho que no hará campaña en favor de ninguno de los aspirantes, aplicará la técnica de Griñán de la "neutralidad activa" cuando el congreso de Sevilla con Chacón y Rubalcaba en liza. Los primeros movimientos del ´susanismo´ andaluz apuntan, a través de las redes sociales, a un apoyo explicito al diputado Pedro Sánchez.







