La mala suerte de Andalucía

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

En Andalucía, el albero político comienza a chorrear sangre. Las elecciones autonómicas ya están marcadas y se aclararán el 25 de marzo, el último domingo del mes. El gobierno andaluz, socialista, ha apurado al máximo los plazos. Griñán, el presidente de la Junta, que peina canas desde hace décadas, sabe que en política el tiempo vale más que el oro y de aquí a la fecha de autos, el mundo girará muchas veces y puede suceder de todo.

Mientras, los andaluces se adentrarán en el mundo de Alicia en el País de las Maravillas, donde todo será posible, las ranas hablarán y los leones te darán los “buenos días”. De aquí al 25-M, el ejecutivo actual sabe que su primer competidor, el PP, desde el púlpito del Gobierno Central tiene que derramar un rosario de medidas que dolerá a la ciudadanía y, cuanto menos, le hará dudar en su intención de votos.

Javier Arenas, el líder andaluz del PP, que ya fuera derrotado en los últimos comicios autonómicos por Manuel Chaves, sabe que las encuestas bailan a su favor pero no se fía de la condición humana y mucho menos de los indecisos. La papeleta de los ERE es un tesoro en manos populares, la bomba de efecto retardado que estallará en la casa rosada de los socialistas, que llevan demasiado tiempo manejando los hilos del poder en Andalucía y ha dejado que en sus filas tome asiento una legión de golfos y corruptos.

En la tierra donde nacieron los Machado, Picasso, Juan Ramón y Lorca, donde un paro demoledor corroe las entrañas del pueblo, los políticos merendarán encima de un estercolero repleto de trapos sucios y demagogia. Hasta para eso tiene mala suerte Andalucía. No basta con ser la Comunidad con la tasa más elevada de desempleo, encima tendrá que aguantar tres meses de reproches y mentiras.

Foto: Carmen Vela

Comentarios

Como andaluz y supuestamente

Como andaluz y supuestamente persona coherente, he de decir que das de lleno en el centro de la que se avecina en ésta sometida tierra, tan repleta de señoritos de uno y otro signo y caracterizada por la incultura inducida secularmente pon las clases dominantes plagadas de políticos sin escrúpulos, duques, toreros de salón, banqueros engominados y tripones cardenales.
Mucho me temo que desde uno u otro lado se imponga el egoismo político y la continuación del desprecio por los gobernados que somos todos, y que a su vez, y en gran medida, nos han convertido en mendigantes votantes y estómagos agradecidos unos, y en muertos de hambre y a la deriva social los más, mientras que fulanos de medio pelo desde Madrid consultan digitalmente sus posesiones y sopesan cuando irán de montería tras consultar el pronóstico del tiempo on-line.
Vease por ejemplo el ministro de medio pelo que tenemos de economía y tantas veces electo por Jaén, provincia que no conoce ni es suya y que en visitas contadas mitineras y gastronómicas desconoce absolutamente.
Asco de políticos, de señoritos y de pueblo, porque aún sumido en la incultura no es capaz de reaccionar de una maldita vez y hacer de ésta vasta y rica región, un ejemplo donde todo el pais y demás confines se miren con orgullo y apasionamiento.

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