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Give me five
Se confirmó la noticia, Pau y Marc Gasol jugarán en los quintetos iniciales el All Star de la NBA que el próximo 15 de febrero se disputará en el Madison Square Garden de Nueva York.
La primera vez en la historia del partido de las estrellas que dos hermanos, elegidos por votación popular, son titulares en uno de los acontecimientos más mediáticos, más seguidos y de mayor relevancia en el mundo del deporte.
Y es que los hermanos Gasol siguen rompiendo barreras, continúan eliminando obstáculos en esa particular carrera hacia el infinito que les otorga un puesto de privilegio en el restringido ranking de los más grandes deportistas españoles de la historia; gente corriente atrapados en cuerpos desmesurados pero con un talento natural acorde a su descomunal envergadura, deportistas que no necesitan aditivos porque llevan grabado a fuego la cultura del esfuerzo y de la superación para enfrentarse a todas las dudas que se cernían sobre ellos cuando, primero Pau y más tarde Marc, iniciaron su aventura americana sin más equipaje que la confianza y la ilusión; prejuicios que fueron desarmando uno por uno con la misma contundencia con la que se expresaban en la cancha, sin alharacas, rechazando ambigüedades, sin inmutarse por nada; dentro de una selva de fieros rivales afrontaron el desafío con la seguridad de que o te abres paso a codazos o terminas siendo devorado; así fueron diluyendo las críticas en el decorado más duro y difícil a nivel competitivo del deporte mundial, así fueron brillando en la adversidad y resistiendo hasta conseguir derribar el muro de la indiferencia, obligados a reinventarse cada día para subsistir en esa jungla, y así han logrado por fin convertirse en parte de ellos.
Pau y Marc son un ejemplo de superación personal a través de unas condiciones innatas que tienen, pero también gracias a la perseverancia y el deseo de triunfar en un escenario diseñado para otros.
Cuando el próximo día 15 ambos salten a la cancha, en el partido en el que tantas veces vivimos nuestros sueños de la infancia, donde vimos a nuestros héroes de juventud retando los límites de la física no podremos más que sentir orgullo y admiración, sobre todo en esa pequeña localidad cercana a Barcelona, Sant Boi de Llobregat, que ellos pusieron en el mapa y donde los niños piden canastas en lugar de porterías y el balón a la mano en lugar de al pie.
Luego, cuando se apaguen los focos y terminen las entrevistas, cuando se entreguen los premios y los gritos de los aficionados se ahoguen en la noche neoyorquina, los hermanos Gasol volverán al silencio, volverán a la burbuja del esfuerzo y la lucha, a diluir críticas y desarmar prejuicios, mientras derriban, con estrépito, topes impensables; volverán a los codazos para sobrevivir.
No hay otro camino para abrirse paso en la jungla, no hay otra manera que parecer uno de ellos y que ellos lo entiendan así y pensando a cada momento que Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
@AgCastellote





