Ana Patricia Botín: la heredera del imperio Santander
En contra del deseo de los grandes accionistas, del Banco Central Europeo y del Banco de España, un Botín seguirá presidiendo el Grupo Santander. Tras pasar por las manos del abuelo y del padre del ayer fallecido Emilio, ahora es el turno de Ana Patricia (Santander, 1960), su primogénita y su mano derecha desde 1989, cuando fue nombrada consejera con apenas 29 años. Será la heredera del imperio por expreso deseo de su padre que, previsor, elaboró el Protocolo de Sucesión hace casi una década.
Esta última imposición de Emilio Botín ha sentado mal en buena parte de los propietarios de la entidad. Los grandes accionistas –dueños de un 57% del capital del grupo– ven como la familia entiende el Santander como una monarquía absoluta de sucesión directa y no como una gran multinacional presente en medio mundo, a pesar de que sólo disponen de un 0,7% de las acciones.
Las discrepancias entre este grupo de accionistas, los que verdaderamente hacen oscilar el valor de la cotización, y la familia Botín no son nuevas. Ya en 2006, un 24% se opuso a la reelección de Ana Patricia como consejera del grupo. Lo mismo ocurrió en 2011, aunque esta vez el porcentaje de voces discrepantes se redujo hasta un 18,53%. Pero el acontecimiento más importante se produjo en 2012, cuando, por primera vez en sus 26 años en el cargo, Emilio Botín se encontró un 24,27% de votos en contra de su reelección como presidente del banco cántabro.
Pero no sólo bueno parte de los accionistas de la entidad están en contra del nombramiento del ascenso de Ana Patricia; también se oponen tanto el BCE y el Banco de España. Ambos organismos han elaborado numerosos códigos de regulación para impedir que los intereses personales no interfieran en los empresariales. Todavía está fresco el caso de la familia Espírito Santo, propietaria de la empresa financiera del mismo nombre, que ahora ha sido renombrado como Novo Banco después de que el gobierno portugués tuviera que rescatar a la entidad después de que se declarara en quiebra. Un espeluznante precedente de cómo los intereses familiares pueden dar al traste con un gran banco.
Ana Patricia siempre se mostró dispuesta a suceder en el trono del imperio financiero a su padre. Sonada fue su aparición en 1999 en la portada de El País Semanal con el título de “La mujer más poderosa de España”, y en la que mostraba sin tapujos su ambición por ser la heredera del Santander. Un hecho que enfadó a Ángel Corcóstegui, consejero delegado y hombre de confianza de Emilio Botín. El presidente del Santander se vio obligado a retirar a su hija de la primera línea para no crispar el ambiente, pero a la hora de la verdad fue señalada como la elegida.
Perfil: Emilio Botín, el señor del dinero










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