Siempre que lee un libro de cuentos señala en el índice los que más le han gustado. Como no acostumbra a releer, quizá satisface así la secreta esperanza, que ahora hace realidad, de compartir con otros la literatura que le ha acompañado a lo largo de la vida. Lo más llamativo del índice de Melocotón de manzana, la recopilación con la que el náufrago se adentró en el universo narrativo de Quim Monzó, es que aparece plagado de cruces.