Los últimos libros

Trenes rigurosamente vigilados

Los últimos libros
Antonio Castillo

El tribunal le busca las cosquillas al joven uniformado. Le preguntan cómo averiguaría la llegada del tren si los semáforos no funcionaran y el día estuviera nublado. El alumno se arrodilla, acerca una oreja al raíl y comunica que el rápido 804 acaba de pasar por Kammené Zbožy.

Adiós, hasta mañana

Los últimos libros
Antonio Castillo

La entrada en liza de las grandes corporaciones puso patas arriba la industria editorial.

Camino de sirga

Los últimos libros
Antonio Castillo

Fue un día muy alegre con un triste final.

Juventud sin Dios

Los últimos libros
Antonio Castillo

Ödön von Horváth dedicó gran parte de su corta vida a criticar los totalitarismos. La propaganda nazi que le obligó a huir de un país a otro, siempre ligero de equipaje, caló hondo, sin embargo, en una masa anónima y fácilmente manipulable que antepuso los desfiles marciales de la ideología imperante a su propia individualidad.

La vida instrucciones de uso

Los últimos libros
Antonio Castillo

Fue un susto de muerte. Ojeaba el periódico distraídamente en la veranda cuando el viejo edificio de enfrente, clausurado desde hacía meses, se vino abajo con gran estrépito. Hubo gritos dentro y fuera del café y carreras alocadas antes de que una espesa nube de polvo lo cubriera todo. La policía llegó inmediatamente y acordonó la zona.

Cuentos republicanos

Los últimos libros
Antonio Castillo

Ahora, tantos años después, aquello se le antoja un mundo irreal. Caminaban detrás de la hermana, que iba siempre de luto riguroso, por un largo pasillo que daba a un patio interior. La luz del sol se filtraba por un tejadillo enrejado en el que la parra extendía sus vástagos, como saludando a los recién llegados.

Kokoro

Los últimos libros
Antonio Castillo

A Soseki le incomodaban los actos sociales que organizaban los ingleses. Abundaban los cotilleos y las críticas a los ausentes y él prefería retirarse a un rincón o mirar por la ventana. En una ocasión invitó a sus anfitriones a contemplar cómo caía la nieve y se rieron de él. Había llegado a Londres en 1900 gracias a una beca que le daba apenas para comer y se sentía solo y deprimido.

Winesburg, Ohio

Los últimos libros
Antonio Castillo

Sherwood Anderson trabajó como repartidor de periódicos durante su penosa adolescencia en Ohio. Se colaba en las casas por los patios traseros y descubría aspectos ocultos de la realidad, capas secretas y a veces poco confesables de sus respetables vecinos.

La cuestión de Bruno

Los últimos libros
Antonio Castillo

Sarajevo era, en aquellos años de cuñas de leche y retratos de Franco y José Antonio, un territorio mítico. Ningún alumno, ni siquiera los privilegiados que vestían ropas sin remiendos y se sentaban en las primeras filas, las únicas a las que llegaba, aunque muy atenuada ya, la onda de calor generada por la estufa del maestro, hubiera podido situarlo en el mapa.

Los albañiles

Los últimos libros
Antonio Castillo

Que una novela tan buena como Los albañiles, con la que el mexicano Vicente Leñero logró el Premio Biblioteca Breve en 1963, cuando tenía 30 años, solo se encuentre hoy en el –afortunadamente– muy activo mercado de las librerías españolas de segunda mano es un misterio que el náufrago no logra desentrañar. Por desgracia, en muchas ocasiones la calidad artística no recibe la gratificación de la visibilidad.

Distribuir contenido
España

(C) El Diario Fénix 2011        Contacto:  [email protected]