Como para que quede claro lo que se considera realmente importante y superior, en Francia, como en esta España de la crisis y la de la austeridad discriminatoria, cuando se trata de reformar (es decir, recortar) la administración pública para hacerla, dicen, más eficiente y ahorrar cuartos, casi siempre se piensa en las instituciones periféricas. El tronco central, el Estado, parece tener cierto carácter de entidad esencial e intocable, sagrada.