El domingo, con motivo del Barcelona –Levante, tuve la poco original, pero divertida idea de hacer un seguimiento exclusivo a Leo Messi, olvidarme durante 90 minutos del resultado, del ambiente, de los goles, del resto de los actores y hasta del propio fútbol, para fijarme única y exclusivamente en el jugador argentino, sus movimientos, sus reacciones, sus gestos y su manera de comportarse, con y sin balón, en un ejercicio que viene a acentuar aún